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viernes, 19 de octubre de 2012

La Chica de las Hadas.

Conozco a una chica que habla con hadas. Ella es mas cambiante que el viento y mas profunda que el mar. A veces, sueña despierta y otras veces despierta soñando. Una vez me contó sobre cosas raras y extrañas, mágicas y olvidadas. Me dice a menudo que abra mi mente, que vea mas allá y que sienta lo que los demás ignoran. En las noches de playa, vemos las estrellas y contemplamos la luna con el mar.
Observamos astros que se mueven solos, nadie mas los mueve. Creamos historias alocadas y reímos como locos en medio de la nada. Ella es una gran persona, una gran amiga y un ser que sé jamas terminaré de conocer. Se hace llamar de muchas formas. A veces se identifica con las estrellas y otras veces siente tener plumas negras. Es muy misteriosa y siente todo de forma ajena a mi. Es cariñosa y temperamental a al vez, ¡CATATÓNICA en todos sus momentos! Pero es una chica que aprecio y quiero mucho. Una Deidree de un cuento de Lamento. Un Handclove que me hace creer que todo es mas que un momento.



La Milla 696



-¡Boom! ¡Bam! ¡Crash!

El sonido del metal retorciéndose filtraba en mis oídos mientras mi automóvil deportivo rodaba hacia abajo por la ladera de un precipicio. -¡Crash! ¡Stock! ¡TRISH!- Cristales volaban por todo mi alrededor y la bolsa de aire que impedía que me rompiera mas la cara, me apretaba contra mi asiento que de por sí ya me sofocaba, por causa del cinturón de seguridad. ¡Trash!  Todo quedo quieto. Mi cabeza daba vueltas, comenzaba a ver todo un poco más oscuro y cada vez más opaco. Mi respiración agitada empezaba a calmarse y, poco a poco, fui sintiendo como mi cuerpo se desvanecía y la conciencia desaparecía. Paulatinamente el dolor de mi cabeza y mis extremidades se fue apagando y mi corazón empezaba a tumbarse, a ceder al descanso y a darse por vencido. Estaba muriendo. Con la poca energía que mi cuerpo conservaba, pude divisar por el espejo retrovisor una llamarada que apenas se comenzaba a formar. Vi los destellos amarillos y rojos del fuego que comenzaba a abrazar el montón de lata arrugada que apresaba mi cuerpo. Inútilmente, intente quitarme el cinturón; moribundo y casi sin conciencia, comencé a gritar desde aquel agujero en medio de la noche. Mis lamentos hicieron eco en todo el lugar, pero ninguno; en absoluto NADIE auxilio mi llamado y mi destino estaba sellado. Mi corazón casi apagado, revoluciono sus latidos a ritmos descomunales, tratando de hacerme reaccionar a ese escenario, mi mente razono la situación y envió señales a mis manos, brazos y piernas; pero nada sucedió. Solo el silencio me acompaño en mis últimos minutos. Ligeramente empecé a sentir el calor de las brazas en mi espalda y casi al mismo tiempo comencé a caer en un sueño tan profundo que, mis ojos se cerraron en contra de mi voluntad. Mi corazón ya no latía más y el oxígeno que tanto necesitaba me falto. Me desmaye y después de eso simplemente sucedió lo que sabía que iba a pasar. Quede inconsciente en mi asiento apachurrado para de esta forma morir entre las brazas calcinantes del fuego aquella noche. Morí. Me despedí de mi prodigiosa vida en aquel instante y guarde en mi esencia el rencor de haber salido de este plano a causa de un estúpido que embosco mi camino. Mi agonía termino y mi sufrimiento se acabo. Así fue como la desgracia de aquella carretera comenzó. Así fue como el torturo de las almas inicio.Después de aquella noche desastrosa, mi ser se quedo impregnado en los arboles, en la tierra y en las rocas, en el aire que por ahí circulaba y, como un ser nocturno, busque refugio en las cuevas que en el submundo existen para esconder mi pena de los demás. Para poder ser un alma que solo buscara la superficie para atormentar a aquellos que una vez fueron mis iguales, a quienes por culpa de uno odio; a todos. TODOS. Aquellos vivos que me causan asco, que me molestan la sola presencia y me hacen sentir fuego dentro. Muchos me lamentan aún, pero sus lamentos son más bien zumbidos que irritan mis oídos, susurran mi nombre frente a la lapida que adorna mi tumba con bellas letras góticas que, con sus formas simples y elegantes forman lo que una vez me dio identidad: Vladimir.Esta es la historia del punto donde me calcine hasta no ser más que un cuerpo de carbón. Del lugar que quedo maldito por mi alma vagabunda, por mis ganas de no irme a ninguna lugar, de no pasar la luz que todos vemos cuando no vamos. Por reusarme a cruzar la línea de la paz y decidir deambular por cavernas, senderos y la famosa carretera que me arrebato la vida. Ir en busca de aquel que me mato, de aquel que me obligo a quedarme. Buscar mi venganza en los vivos y darles el mismo destino de mi atormentado ser.





20 de Abril, 20- -




Eran las 2:00 pm, Israel y Florence ya estaban atrasados para ir al funeral de su amigo Vladimir. Era una pareja muy joven, de 23 él y de 20 ella.

- ¡Florence! Date prisa cariño, o llegaremos tarde a la recepción en la iglesia.
- Ya voy Isra, ya voy. Solo busco mi velo, es que no lo encuentro y lo necesitare.
- Bueno, pero apresúrate ya es muy tarde.
- ¡Ya lo encontré! Vámonos.

Salieron de su casa ubicada en Golde St., en el muy elegante vecindario de Black Tree. Subieron al Sedan deportivo de Israel y como alma que lleva el diablo salieron del fraccionamiento. La iglesia no quedaba lejos, pero la recepción era a las 2:15 y la caravana hacia el cementerio de la ciudad tardaba más de lo que parecía. Tomo un atajo para llegar más rápido y paso por un sendero cerca del mercado de aquella ciudad. Llegaron en seis minutos a su destino. Los que alguna vez fueron amigos del difunto Vladimir, ahora llegaban vestidos con trajes negros y grises, velos cubrían las caras de las damas que entraban por la enorme puerta de caoba de aquel gótico y antiguo edificio. Florence tomo salió del auto junto con su esposo, vestida de negro con una rosa blanca en el pecho, un sombrero tan enorme que cubría su rostro y un velo tan tétrico que la hacía ver más hermosa con su piel blanca como la nieve. Israel, por otro lado, vestido de un elegante saco negro acompañaba a su esposa escoltándola con su brazo cruzado al suyo, su semblante triste reflejaba su dolor, Vladimir fue su mejor amigo. Su compatriota en las fiestas y su consejero en los problemas. Se conocían desde hacía muchos años, desde su niñez para ser exactos. Acompañado de una carta que leería en aquella despedida, fue con paso firme y recto hacia la entrada. Una vez dentro del edificio, el magnífico esplendor de los frescos y vitrales deslumbraron su impresión, aunque por dentro aun estaba herido, pudo sentir la seguridad que aquel lugar proyectaba. Acompaño a su esposa hasta uno de los lugares del frente, justo atrás de la familia de Vladimir, se sentaron y la misa empezó. El obispo que predico se tomo su tiempo, hablo de la segunda vida en el salvador y de la resurrección del difunto en la venida del redentor. Oro por él y muchos sollozos se hicieron notar; la madre y padre de Vladimir, sus hermanos y familiares se acercaron al ataúd para darle el último adiós al rostro del que alguna vez estuvo platicando con ellos. Luego llego el momento de Israel, se armo de valor y con un paso algo nervioso titubeo al subir cada escalón. Llego al pódium y con una voz ronca y rasgada comenzó a recitar cada una de las palabras que su corazón habían plasmado en aquel papel. Una lagrima se le escapo y con ella un llanto siguió, se descontrolo enfrente de todos y lloro amargamente la pérdida de su amigo. Uno de los cuñados del difunto subió para ayudarlo a abajar y su esposa casi corre para recibirlo al defender de aquella plataforma. Camino a paso lento hacia su lugar y toda la iglesia permaneció en silencio. Nadie hablo y ni siquiera el respirar de los que acudieron al velorio se escucho, una paz y un silencio absoluto domino todo el ambiente.

El obispo rompió aquel bello silencio y con una invitación a seguirlo en la caravana dio la orden de salir del lugar. Primero salieron los de enfrente de la iglesia, seguidos por los de en medio y por último los de atrás, todos formaron muros a cada lado de las escaleras que se permitían el acceso a aquel edificio viejo y sagrado, y con un respeto sin igual cuatro hombres, todos familia de Vladimir, sacaron el ataúd desde en frente de la iglesia. Una marcha de despedida comenzaba en ese momento y con flores blancas y rojas se tapizo el suelo por donde pasaban aquellos hombres con la lujosa caja de madera y terciopelo.

La carroza esperaba debajo de aquellas escaleras grises y bajo unas nubes negras que anunciaban una próxima tormenta; y con la lluvia empezando a caer, la marcha emprendió su camino. La caravana de autos comenzó a seguir aquella carroza que inspiraba miedo y respeto a la vez. Miedo hacia aquellos que temían morir y respeto para los pocos que veían la muerte como un viaje más en la vida. El auto de Israel era el segundo detrás de la carroza, el primero era el de los padres y hermanos del fallecido amigo. Florence sollozaba dentro de su vehículo y no hablaba nada. Ninguno hablo en todo el camino. Llegaron al cementerio donde reposaría el cadáver maquillado de Vladimir, a la morada última del amigo de Israel, el Rose de la Mourge.

La carroza se detuvo, y de ella bajaron dos caballeros con sombreros de copa. Después de eso todos los autos de estacionaron cerca de la entrada, los cuatro hombres que cargaban el ataúd fueron a auxiliar a los conductores del auto de la muerte y con seis manos el cuerpo de Vladimir emprendió su último viaje hacia algún lugar. Caminaron doscientos metros hacia dentro del terreno sombrío, bajo la lluvia helada y acantarada,  y una vez llegando a la fosa, colocaron la caja lujosa en un montículo tapado con una lona verde y adornada con muchas coronas de flores. Los paraguas se abrieron casi en sintonía, rodearon el sepulcro y una vez más el obispo dio unas palabras, una oración de hizo elevar y las lagrimas volvieron a brotar. Los ojos de casi todas las damas estaban rojos e hinchados de tanto llorar, los caballeros con su semblante frio, demostraban el dolor que sus corazones sentían. Pañuelos y velos se mojaban, gafas de sol tan grandes como fondos de botella escondían las miradas y un canto de dolor se escapaba de las gargantas de todos los presentes. Entonaban un himno que rasgaba sus almas y mientras el ataúd bajaba, el llanto aumento, los chillidos se enfatizaban más y los lamentos tomaban posesión de toda la atmosfera. Con flores rojas fue despedido Vladimir, y cuando la última de estas fue lanzada, Florence e Israel se acercaron con el presente que adornaba sus ropas negras, para que, con un gesto de aprecio y amor hacia aquella alma perdida hace apenas tres noches, una rosa blanca resaltara de entre todo el panorama rojo y café que se encontraba ahora a tres metros bajo tierra, mientras el lodo de los suelos tragaba apresurado el ataúd que se enterraba para la eternidad en aquel agujero.

El velorio termino y solo la madre de Vladimir permaneció derribada sobre el lodo llorando la muerte de su hijo. Israel le quiso hacer compañía, pero la mujer pidió que se le dejara sola con la tumba sellada. Nadie más quería a su alrededor, solo ella y el fantasma de su único varón. Florence tomo del brazo a su esposo y con gestos cariñosos lo invito a partir de aquel lugar. Israel, con dolor en el pecho dejo aquel cementerio bajo la lluvia, una lluvia tan helada que los huesos le dolieron y las manos se le pusieron azules por la baja temperatura, sus labios quedaron violeta y sus ojos opacos como un cristal sucio. Camino cabizbajo de la mano de su mujer y en su sedan partieron de ese lugar. Pero justo antes de salir del recinto de muerte, una silueta familiar observaba detrás de un viejo y enorme roble; Israel rápidamente noto aquel cuerpo detrás del ancestral árbol y pudo jurar que vio a Vladimir ahí parado. Quedo atónito ante aquella visión, pero tan pronto como la vio desapareció de su panorama y la duda se planto en su alma. No sabía que pensar y decidió guardarse el encuentro para sí mismo, no le contó nada a Florence y con la mente distraída arranco el auto y partieron del Rose de la Mourge.

El retorno a la residencia de los esposos fue largo y lento, tan fastidioso que los dejo sin aliento. La lluvia no paraba y parecía que cada vez aumentaba más y más. Israel pensaba en lo que vio, se preguntaba si solo fue una mala jugada de su imaginación, o si las circunstancias confundían su mente. Distrito y con una tétrica imagen impregnada en su cabeza se paso un semáforo en rojo, un frenón rechino sobre la avenida empapada y los gritos de Florence trajeron de vuelta al distraído conductor. Cinco centímetro fue la suerte de ese momento, el auto que transitaba en todo su derecho por la cinta asfáltica quedo separado del sedan de Israel por esta distancia. Una avalancha de insultos y gritos obscenos cayeron sobre el pobre Israel, quien reconociendo su erros bajo la ventana de su auto y pidió una disculpa al hombre que estuvo a punto de romperse el alma por culpa del esposo se Florence.
Retomaron el camino a casa, pero esta vez Florence tomo el control del volante. Su esposo estaba demasiado distrito como para conducir de nuevo. Tardaron diez minutos más en llegar a su casa, los diez minutos más reflexivos de toda la vida de Israel. Pensó y repensó lo que vio, deshizo su mente y trato de entender lo que su visión pudo captar, pero nada concreto se materializaba en sus ideas y la conclusión que su lógica le daba era inaceptable para él. Un Fantasma. ¡IMPOSIBLES! ¡RIDICULO! -Esos seres o entes no existen, son solo cuentos populares de la gente que ignora el conocimiento de las cosas, es algo tan estúpido creer en fantasmas.- pensaba Israel.
Llegaron a la casa, Florence estaciono el auto en el garaje y ambos bajaron para adentrarse al inmueble de estilo mediterráneo. El gato de Florence los recibió con ronroneos y caricias por entre sus piernas:

 
- ¡Boris, gato travieso! Déjame abrasarte bola de pelos.
- No me lo acerque Florence, por favor. No tengo ganas de acariciar hoy a tu gato.
- Sé que estas triste amor, pero el animal no te ha hecho nada. No desquites tu frustración contra él.

Florence se sintió ofendida y le dio la espalda a Israel, este con el mismo camino al lado contrario de su esposa y se dirigió hacia el despacho que daba con el patio trasero. Israel llego hasta su oficina y se centro frente a la enorme ventana corrediza que tocaba desde el suelo hasta la pared, y lo dejaba ver la lluvia gris caer en esa tarde sombría. Se recargo sobre el escritorio de cedro que adornaba el despacho y mientras miraba la lluvia defender seguía meditando lo que vio.

- Lo vi, estoy seguro. Esa chaqueta era representativa de él. Y con ella murió quemado.- eso pensaba mientras las gotas caigan elegantes sobre las hojas del naranjo que danzaba con el viento en su patio.

Domino su pensar un momento y comenzó a recordar los buenos tiempos con su amigo. Recordó las travesuras de su infancia con Vladimir, se rió el solo en medio del cuarto y lagrimo mientras sus memorias regresaban a él. Graduaciones, ex novias, trabajos de juventud, citas con las chicas de sus vidas, entrenamientos en el gimnasio de la universidad y proyectos que ambos harían cuando la fortuna llegara a sus vidas. Todos llegaban como avalanchas a su mente y justo cuando el sueño comenzaba a dominarlo un sonido extraño y resonante atrajo su atención y lo despertó del calmado y pacifico momento que disfrutaba.
Levanto la mirada y la dirigió hacia una esquina muy cerrada, en la cual se encontraba un viejo perchero perteneciente a su familia desde 1800. Quedo atónito ante lo que vio. Una sombra comenzó a proyectarse desde el techo hasta el suelo, rodeando aquel viejo perchero y tomando la forma de un Lord de la época dorada. Quiso gritar, pero su garganta se cerro de inmediato, solo sus ojos aceituna se quedaron fijos sobre la esquina. Un sombrero de copa, idéntico al de los conductores de la carroza, parecía tapar su cabeza y esconder su mirada. La temperatura comenzó a descender drásticamente e Israel empezó temblar de frio. De repente, aquella sombra dio la impresión de caminar, y con pasos lentos y pausados se acerco lentamente hacia un librero pegado al escritorio de la oficina. El horrorizado hombre que miraba al espectro deambular por su oficina salto de su silla, y mientras la lluvia se hacía notar bella y opaca, Israel cayó al suelo de aquel cuarto. Entonces una voz ronca e intensa, demasiado idéntica a la de su amigo, resonó en sus oídos.

- VEN-GAN-ZA.

Un aire acelerado y penetrante formo un pequeño remolino en medio de la oficina, y con una fuerza sobrenatural se fue de la presencia de ahora confundí, espantado y petrificado Israel.

Tardo en retomar la conciencia y en ordenar sus ideas, y una vez que tu lógica pudo entender lo que sucedió no hizo más que dar un grito desgargante y fuerte desde el interior de su oficina. Florence acudió hacia el casi de inmediato, y con un azoton demasiado cargado, abrió la puerta de la oficina. Al mirar en el interior de ella encontró a un esposo ido, perdido y sin expresión alguna en el rostro. Sintió miedo de lo que vio y no supo cómo reaccionar, se quedo unos segundos observándolo y después de pensar bien los movimientos que debía de hacer, se acerco lentamente hacia Israel. Con cariño y dulzura, su voz lo llamo por su nombre, pero el hombre no respondió a nada. Solo se quedaba viendo la esquina vacía donde estaba el viejo perchero. Una vez más su esposa lo llamo, y con una mirada hueca, dirigió sus ojos hacia Florence. Ella se quedo pasmada y soltó un chillido de espanto al momento. Su esposo solo logro decir estas palabras: -El no ha muerto., para después levantarse e irse a sentar de nuevo a la silla frente a la ventana de la oficina. Florence pensó sabiamente y decidió dejarlo, salió del cuarto y con la misma llamo a su suegra, a su madre y a quien quiera que le pudiera atender la llamada. Contesto Viridiana, su compañera de trabajo y amiga desde hacía cinco años. Se reventó en llanto y relato lo sucedido, vigilo que su esposo no apareciera y programo una cita con aquella que la oía al otro lado. Quedaron de verse en el café Sirenas a las seis de la tarde, en una hora exacta. Subió a su habitación y se cambio el traje negro, vistió pantalón y un conjunto de blusa y chamarra, por la lluvia que no paraba. Maquillo un poco sus ojos hinchados y se retoco el polvo de la cara. Bajo hacia la sala de nuevo y noto que su esposo no se encontraba aun ahí, así que camino hacia su oficina y lo encontró todavía sentado frente a la enorme ventana, contemplando la lluvia deprimente.

- Saldré un momento cariño. Iré con Viridiana a ver unos asuntos del trabajo, deje unas chuletas preparas en el sartén de cristal sobre la estufa. Te Amo.

Se quedo unos segundos más esperando algún gesto de cariño o desprecio de su esposo, una despedida de su amante, pero nada sucedió. Solo el silencio le respondió. Y con  un sentimiento indiferente, cogió su bolso del sofá de la sala y se dirigió al garaje. Encendió el auto y partió de la casa en penumbra.

Llego al café Sirenas y Viridiana estaba esperándola sentada en una mesa con sombrillas, en la terraza del establecimiento. Florence camino apresurada para llegar pronto hasta donde su amiga, y casi a galope atravesó todo el establecimiento para aterrizar en el asiento a la par de Viridiana. Se saludaron de beso, y aunque Florence no estaba del mejor humor, regalo una sonrisa a su amiga. Un mesero las interrumpió y sacando su pequeña libreta, les pregunto si deseaban tomar algo. Ambas, y casi en coro, pidieron un cappuccino caramelo como bebida; lo cual las hizo soltar una risa inocente. Florence platico todo lo sucedido hacia unos momentos en su casa a Viridiana, demostró su frustración y dejo fluir una que otra lagrima frente a su confiable confidente. Explico que desde que su esposo recibió la noticia del fallecimiento de su mejor amigo, había estado demasiado depresivo; trato de no excusar a su esposo y dijo comprendedlo, pero la mirada hueca que percibió de él la tenía alertada. Se sentía angustiada por su amor e inseguro por ella misma. Tenía presentimientos extraños y un miedo que no sabía cómo explicarse, pero que ahí estaba. Latente y constante como las olas del mar.

Estuvieron el café por dos horas, siguiendo hablando de los problemas de la otra y compartiendo sus temores e inseguridades, dándose consejo mutuo y tratando de solucionar los conflictos de cada una de ellas. La conversación estaba demasiado interesante pero entonces Florence recordó a su esposo y su situación, recordó que no era conveniente dejarlo solo y como si un impulso eléctrico la levantara de su silla, se paró de inmediato. Explico a Viridiana las razones del porque se iba así nada mas, y con besos y risas se despidieron ambas amigas. Corrió al auto y emprendió el viaje de regreso a su casa.

Llegando a su modesto domicilio, encontró que su esposo no estaba y se angustio en demasía. Resulto que después de que Florence partiera hacia el café Sirenas, Israel salió de la casa a pie. Se dirigió hacia el paradero de autobuses y espero la ruta que lo dejara más cerca de la milla 696. El autobús no tardo mucho y una vez que estuvo dentro de la nave, solicito al conductor que lo dejara en el punto más cercano a dicha milla. El accidente de Vladimir había sido noticia pública, dado que el difunto pertenecía a una de las familias más adineradas de la ciudad, así que en su indiscreción el conductor dijo a Israel: - ¿Quiere que lo deje cerca de la milla del muertito ricachón? Israel reventó de ira e insulto de manera muy agresiva al hombre, le deseo males y una discusión muy intensa se realizo en aquel autobús. Un hombre más alto que ellos intervino, tranquilizo a ambos individuos y una vez que la paz reino en sus semblantes, el autobús continuo su viaje pausado con Israel sentad hasta atrás. La lluvia había parado para ese momento, pero el día seguía tan nublado y gris que Israel seguía sintiéndose vacío y solo. El autos llego hasta el punto más cercano de la milla 696, y mientras el conductor gritaba a la noticia, Israel camino hacia la entrada. Pidió una disculpa por su reacción y ambos hombres se estrecharon la mano. Bajo de aquella nave gigante y comenzó a caminar entre senderos enlodados y llenos de charcos. Camino un kilómetro y la milla revelo su presencia. La carretera estaba empapada a más no poder, ríos de agua y lodo se formaban por entre ella y a sus lados; Israel alzo la mirada hacia donde había sucedido el accidente de su amigo, y un enorme roble, el cual contribuyo a la muerte de Vladimir, se revelaba majestuoso y destruido a la distancia. Ramas rotas y marcas de llantas en el asfalto adornaban el escenario de muerte. Comenzó a bajar la colina en la cual se encontraba y se dirigió hacia aquel gran roble. Se paro frente a él y lo contemplo varios minutos, lo rodeo y examino los alrededores. Comenzó a buscar algo, pero no sabía que con exactitud, solo buscaba. Camino y camino, le dio mil vueltas al árbol y a la carretera; observo con gran detalle las huellas del asfalto y dado que aquella ruta era demasiado poco transitada, pudo pasearse por en medio sin temor a que un auto lo atropelle.

Estaba en cuclillas mirando una de las marcas de llanta más cercanas al árbol, cuando sintió que su nuca se erizaba. Volteo rápidamente y solo logro divisar una rápida sombra esconderse tras un árbol lejano. Se levanto de inmediato y se quedo fijo en ese punto, detectando cualquier movimiento ajeno al panorama, cuando de nuevo los vellos de su cuello se levantaron en señal de alerta. Viro la mirada otra vez y la misma sombra se escondió ahora detrás de una enorme roca. Empezaba a espantarse, pero decidió seguir observando. Camino lentamente hacia la roca gigante y esta vez su mirada no fallo ni su nuca se erizo, vio claramente como una sombra corrió por detrás de la roca y se incorporo al roble en pedazos. Quedo petrificado, ante él un fantasma había dejado verse y con movimientos lentos pudo identificar parte de la identidad de aquel ente extraño. Notó que la sombra portaba el espectral reflejo de una sudadera azul profundo, con un bordado muy particular. Algo que solo él y alguien más compartían en la vida, un emblema propio, un sello único: la silueta de un cuervo sobre una rama marchita.

Israel no supo cómo reaccionar ante tal momento, se detuvo y miro hacia todas partes, la noche empezaba a entrar y la milla 696 comenzaba a oscurecer. Busco dentro de su cabeza aturdida una respuesta lógica a los hechos, pero estaba tan espantado que no supo si correr gritando o caminar lenta y pacíficamente, como si nada hubiera pasado. Comenzó a dar pasos hacia atrás, caminando de espaldas y observando el tétrico roble en ruinas. Su miedo lo controlo y casi a galope salió corriendo de aquella calle desierta. Casi sin aliento estaba y la oscuridad lo abrigaba, cuando de nuevo, su nuca se erizo. Un nuevo temor volvió a apoderarse de él e inconscientemente corrió aun más rápido y más fuerte. Sentía que alguien lo perseguía, volteaba a cada momento a mirar su retaguardia, pero anda veía. Miraba hacia los lados, hacia abajo y hacia arriba, pero solo se encontraba. Encontró el sendero en la colina por la cual llego y rodeado de arboles, sintió la mirada de aquellos mudos testigos que lo acusaban sin razón alguna. Ramas golpeaban su rostro y rocas detenían sus pasos, todos estaban conspirando en su contra y cuando pensó estar más espantado que nunca, de nuevo la voz de su oficina lo encontró:

- VEN-GAN-ZA.- fue todo lo que Israel escucho.

Se desmayó. Quedo tirado en medio de aquel bosque en la colina. La lluvia volvió a mostrarse majestuosa sobre él, y la noche se poso dictadora en los cielos, las estrellas dominaron las copas de los árboles y espectral cortina blanca cubrió los suelos. Israel despertó de su inconsciencia, se dio cuenta de que había desvanecido en aquel olvidado sendero. Su cabeza dolía y sangre cuajada en ella tenía. Lodo en su boca palpaba y con la manga mojada se limpio los dientes. Levantándose de la tierra húmeda, miro a su alrededor; de noche el sendero era engañoso y no sabía hacia dónde ir. Pensó que su mente lo torturaba otra vez, y a la distancia empezó a notar como la niebla se surcaba y partía, como si alguien pasara por en medio de ella, pera nadie mas había allí. Ignoro lo sucedido y a paso veloz, comenzó atravesar el bosque, camino por donde su memoria le recordaba. Un árbol aquí, una roca allá. Dos ramas quebradas y musgo en aquel tronco, imágenes que recordaba de su llegada al lugar. Las luces de autos transitando la avenida principal empezaban a distinguirse entre el montón de hojas y ramas, la lluvia había cesado. Estaba a punto de salir de entre toda la maleza del bosque cuando su panorama se nublo y como si una densa capa de gas gris lo cubriera, aquellas luces desaparecieron y un aire helado lo envolvió. Israel sintió más miedo que nunca, su sentido de alerta disparo sus niveles de adrenalina y todo el estaba a la defensiva. Una silueta igual de alta que él comenzó a surcarse entre aquella niebla fría y por primera vez, pudo ver el cuerpo de su espectral perseguidor. Estuvo a punto de desvanecerse de nuevo, pero sus ansias eran tan grandes que, no lo dejaron escapar esta vez. De entre la niebla, los arboles comenzaban a tomar formas humanoides, garras formaban sus ramas e iluminados por una tétrica luz ámbar, los agujeros de sus troncos formaban ojos que lo acechaban. Cabelleras de lianas negras caían sobre sus hombros y miles de murciélagos orbitaban las copas de aquellos arboles, como formando un techo de carnívoros guardianes que vigilaban a la alterada presa del miedo desde el cielo. Las hojas secas en el suelo comenzaron a crujir, como si el peso de un cuerpo dejara caer sobre ellas todo su furor, pero nadie había ahí. Solo estaba Israel. Su cuerpo comenzó a paralizar y sus piernas no respondieron a sus órdenes, sus brazos ignoraban su fuerza y solo pudo abrazar su cuerpo indefenso para sentirse un poco más seguro. Fue entonces cuando el fantasma del roble destrozado se presento y con una voz muy familiar llamo por su nombre a nuestro petrificado ser vivo: 

-IS-RA-EL. ISRA-EL. ISRAEL, porque huyes de mi, viejo amigo.-

Israel identifico de inmediato la voz que emitía la sombra, era la voz del más allá la que le hablaba. Una voz que lo penetraba y por fin el rostro fantasmagórico del ente que lo torturaba se hizo visible. Era su viejo amigo, el muerto de la milla 696.

Era Vladimir quien le hablaba, esa noche helada.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Quatar. Descubriendo la Quinta Dimensión.

Asombro, maravilla. MAGIA.

Me sentía a reventar de emoción, vivía dentro del sueño de un sueño. Muchas cosas se me hacían tan familiares y otras tan extrañas. Me sentía mas que identificado con lo que vivía en este momento. Es como si siempre hubiera conocido este plano del universo, pero como siempre me sucedía, desconocía la capacidad de mi propia mente y dudaba de mi memoria infinidad de veces.

Me levante del césped de color verde intenso; un color tan psicodelico, tan fuerte, que las pequeñas hojas de césped parecían laminas de luces de neón que se ondeaban con el aire que se sentía vivo en toda la atmósfera del lugar. El enigmático ser que me extendía la mano era tan familiar a la raza humana, a mi raza; cabellos largos y de color cobrizo, piel dorada y ojos grandes de un intenso color aceituna, un poco rasgados y con fuertes músculos bien delineados en todo su cuerpo. Su voz ronca y acentuada me hablaba con gran entusiasmo. Su estatura es mas alta que la mía, yo mido 1.70 metros, y mi cabeza apenas llegaba a sus hombros. Por pura lógica supe que media al menos 2.20 metros, era inmensamente alto, mas alto que yo claro, pero a lado de los muchos seres que lo rodeaban y que nos observaban curiosamente, su altura era tan común como lo era la mía en mi mundo.

-Espero tu viaje haya sido lo menos turbulento posible, Blandir.
No tenia la mas mínima idea del porque él sabia mi nombre, era tan extraño porque jamas en mi vida lo había visto, ni siquiera lo recuerdo de mis mas locos y memorables sueños. En definitiva era extraño que lo supiera, pero no le hice esa pregunta crucial al momento.
- No fue del todo tranquilo, pero estuvo bien. Gracias ....
- Voltron. Me llamo Voltron, soy un Zagit.
Un "Zagit". ¡Que diablos es un Zagit!, me lo decía como si tubería el mas alto conocimiento de ellos mismos, como hubiera yo estudiado una enciclopedia de seres extraños. Una sonrisa de ignorancia plena se surco a lo largo de mis labios, y con una mirada curiosa le dije "mucho gusto Voltron, gracias por recibirme."
-Eres el elegido Blandir, hacia ya muchos soles que los señores del tiempo y el espacio determinaban un elegido para conocer este nuevo mundo. De verdad, hacia ya muuuuuuuchos soles que nadie lograba ver los portales Violeta de Quatar.
-Me siento muy alagado de poder parecer merecedor ante tus reyes de poder estar maqui.
-¡Oh, no! Lo señores del tiempo y el espacio no son nuestros reyes. En Quatar no existen tales cosas, como en Viuta, aquí cada ser es dueño y gobernante de su propio ser, siempre y cuando cada uno se respete a si mismo y respete la vida de los demas. Nuestro estilo de vida se basa en el derecho de libertad y no de gobierno, como los mundos de Viuta suelen manejar sus asuntos. Aquí todos viven la vida que desean sin perjudicar a nadie mas.
-Es maravilloso. Pero mas maravillosos seria conocer tu mundo mas de cerca, Voltron.
-No se diga mas, ven conmigo a descubrí las maravillas de la Quinta Dimensión.

Así, salimos de aquel lugar hermoso donde aparecí, pero era mas que extraño, fue como si todo hubiera estado extrañamente preparado. Aparecí en medio de un lugar que no conocía, y al parecer los seres o personas que ahí estaban se vieron sorprendidos por mi repentina llegada, a excepción de aquel humanoide dorado que esperaba por mi a mitad de un campo de luces Neón.

Voltron me llevo a lugares inimaginables, caminos por entre valles de colores asombrosos. Conocí nuevas sabores en comidas que a la vista parecían joyas y piedras preciosas. Interactúa con criaturas que eran mas extrañas que los animales del fondo marino y descubrí nuevos elementos en objetos tan insignificantes como una simple roca negra.

Permaneci tres días explorando nuevos mares y descubriendo cosas nuevas en ambientes desconocidos para mi. Pude sentir de cerca el alientos de animales tan intimidantes, pero que en realidad eran tan mansos que engañaban al mas alto conocedor. Interactué con personas que mi vista no podía distinguir, seres de la primera dimensión. Vi y escuche a criaturas que no tenían sombra y percibí aromas que en mi mundo eran tan comunes, por dar un ejemplo, como el aroma del pollo recien asado, o las fresas recien cortadas; o el aroma de un Vino añejo recien descorchado. Sentí en mi piel aliento del nuevo viento, mis cabellos ondular al ritmo del aire y mis ojos apreciar nuevas lunas y estrellas aun no descubiertas por los hombres. Fueron los días mas extraordinarios que pude vivir en compañía de un ser que no podía comprender, pero que era tan singularmnete bello que si no lo aceptaba en mi ser, seria un hipocrita con mi propia razón.

Asi llego el cuarto dia de mi arribo a Quatar, de mi visita guida a traves de los vastos mundos de diferente magnitudes en esta dimension. Todo iba perfecto, todo era hermoso y asombroso a la vez. Todo era Bueno y lo mas fantastico; TODO ERA REAL. No se como explicar con presicion lo siguiente, quizá solo fue una coincidencia del destino, o un plan macabro que solo esperaba el momento preciso para destilar sus muchos males y lanzar sus golpes en todo el entorno.

Era de tarde cuando todo comenzo en Düilia, una ciudad capital en el mundo de Büntors. Estaba yo con Voltron, caminando y descubriendo este mundo totalmente diferente. Aqui, los seres que lo habitan se hacen llamar Vanäks. Son tan simples, pero igualmente enigmaticos. Te recuerdan a puqueños puerco espines que se transportan o se materializan en dos diferentes dimensiones, Viuta y Sucta. Estas dimensiones conviven en armonia en este plano del espacio y sus habitantes pueden acceder a cada una de manera albitraria y transportarse en ella a su merced. Recuerdo como vi a una familia de estos Vanäks plasmarse en una pared de algun material blanco, completametne liso; mientras los Vanäks que se imrpimian en ella y le daban vida al plano en blanco puro, mientras se dibujaban como auntenticas pinturas vividas y reales; salian de aquel espacio plano y se incorporaban en cuerpo entero al ambiente de cuatro dimensiones. Es el espactaculo mas extraño y cautivante que jamas en mi vida hubiera imaginado exisitiera. Seres que se plasmaban como cosas que nunca alguien creeria fueran posibles.

Nos encontrabamos Voltron y yo admirando este show de materializacion pura, cuando un estruendo tan hiriente me hizo tapar los oidos de forma acelerada, mientras que Voltron sacaba de su misteriosa vestimenta color verde y marron una muy afilada espada que surcaba por los aires en formda de amenaza. Alzé la mirada y mi dolor era evidente, me zumbaban los oidos como si mil moscas juguetearan en ellos ; pero lo que vi a continuación, me olvidar casi de inmediato mi propia agonia y preocuparme mas por mi destino en este mundo.

Una luz verde salia del mar que nos rodeaba en aquella ciudad, era una luz bastante espelusnante y muy angustiosa. Despues de aquel destello verdoso, una inmensa nube negra comenzo a brotar de las aguas azules electro de Büntors. La sensacion de miedo dominaba toda la atmosfera y el terror de los Vanäks se fue impregnando aceleradamente en todo el ambiente. Las paredes blancas comenzaban a tornarnse negras, como si fueran una forma o una puerta de escape de este desastre. La nube comenzo a tomar forma, en ella pude ver muchas figuras que en mi mundo son adoradas como deidades o dioses en distintas denominaciones religiosas. Pude ver la silueta de una estatua que yo conosco como Buda, al trompudo dios Ganesha de los Hindus, Dragones extraños y ojones que serpenteaban sus colas mientras desaparecian en un polvo negro y apagadol, y finalmente aquella masa de polvo y gases teticros y oscruso se transformo en un ser demoniaco y horrible. Una capa tan larga como cortinas de un teatro se arrastraban tras su paso. Su rostro era cubierto por una gran capucha que solo dejaba ver su risa palida y mezquina. Sus manos eran cubiertas por grandes telas rasgadas bajo un velo gris, y su voz; una voz que me dejo paralizado de terror, era tan penetrante y tan dominante que todo mi cuerpo sintio un choque de electrones que me hicieron temblar las piernas y sudar las manos.

Mientras yo me quedaba ahi parado como un completo idiota, escuche la voz de Voltron que me gritaba y me decia que reaccionara, pero estaba tan asustado que no pude controlar mis extremidades y mi mente simplemetne suprimia las ordenes que escuchaba, Voltron corrio hacia mi y mientras me protegia con su brazo y su espada adornada con grabados que no entendia, aquella cosa camino hacia nosotros. No se porque supongo esto, pero aquel ser extraño y terrorifico venia por m,i o almenos eso parecia ser su mision, ya que no dejaba de apuntarme con sus huesudas manos blancas y sus uñas negras como la oscuridad.
-¿Que quieres aqui, maldito ser despreciable?
-Voltron, voltron. Viejo amigo. Una vez mas te tengo frente a mi protegiendo a otro insignificante mortal de Viutra. ¿Que acaso tus "señores" no han aprendido la leccion en todas estas eras? Ya van muchos humanos muertos por mi mano y aún asi ¿No sienten remordimiento por traerlos a este plano prohibido para ellos?
-Los expulsados de este univeros fueron tu y tus despreciables secuaces. Bien sabes que jamas podras ser uno de los "señores", y que tu maldicion nunca podra ser pagada, aún asi intentes exterminar a mis elegidos.
-¡JA JA JA JA, JA! Me rio de tu ignorancia, insignificante eterno. He viajado a Viutra infinidad de veces, he ocasionado calamidades y destruccion entre los humanos, pero tu bien sabes que mis poderes ahi son tan limitados que necesito volver a esta dimension que me aborrece, para acabar con aquellos que busco y podrian ser mi destrucción.ENTREGAME A TU ELEGIDO, o atente a las consecuecias en Düilia.

"Entregame a tu elegido", ciertamente se referia a mi. Eso no era dudale, pero mi miedo crecio al pensar que Voltron accederia a sus demandas para porteger Düilia, para poder salvar el mundo de los Vanäks. Vi como la capa de ese ser comenzo a elevarse del suelo, pero no de una forma normal, su inmensa capa negra parecia evaporarse y volverse polvo a la vez; mientras que el viento formaba algo asi como un remolino de escombros. Una rafaga de materiales comenzaron a levantarse y a despegarse de todos lados, un tornado de calamidades extremas estaba frente a nosotros, pero no nos afectaba de la misma manera. Voltron y yo permaneciamos estaticos en medio del huracan que nos rodeaba y las casas y paredes de los Vanäk se colapsaban y se elevaban hacia los cielos grises, mientras el demonio de la destrccuion se reia a carcajadas tan grotescas que mi estomago sintio asco al escucharlas.

-¡Detente, Grutcar! No sigas con esto, no conseguiras nada al destruir este lugar. ¡YA BASTA!
-Entregame a tu elegido y todo se acaba, Voltron.
-¡NO! Detente ahora mismo deminio despreciable.
-Intenta hacerme parar, eterno de la bondad.

Voltro me tomo del cuello de la playera y me lazon hacia atras, a una especie de cueva que se encontraba debajo de unas escaleras. Tomo firmemente su espada plateada y se lazon de un solo salto hacia Grutcar. En ese momento el tornado gigantesco se incremento aún mas, los rayos del sol de ese mundo se perdieron y todo quedo en tinieblas. Solo la luz azul de la esada de Voltron se distinguia entre la oscuridad plena, y los ojos fuego de Grutcar que perseguian fiel mente los movimientos de Voltron. Yo intentaba hacer algo, contactar a alguien mediante las paredes magicas, pero nada pasaba. No podia comunicarme y no pidoa acceder a ellas para escapar. Me encontraba buscando una puerta o algo, cuando entonces otros estruendo me hizo tapar mis orejas muy rapidamente. Un ejercito de seres que parecian muertos comenzo a asomarse en la distancia, como fantasmas que corrian por sobre los suelos. Habia de todos los tipos; grandes y pequeños, con piernas y sin ellas; alta y bajas. Pero todas tan horribles como su lider, tan espantosas como Glutcar. Unas aullaban como lobos, otros gruñian como bestias enfermas, algunos gritaban y daban lamentos de dolor, como cuando alguien es atravesado por una daga. Proyectaban un aura verdoso y grisaseo. Asuqueroso. Y su aroma recordaba a huevos podridos. Todos venian en direccion a Voltron. Casi me orino del miedo, el espanto hizo que mis ojos no se cerraran y que buscara en lugar mas secreto de entre la cueva. Estab a punto de alcanzar a Voltron, cuando su espada Plateada proyecto una luz tan azul que se hizo blanca por la potencia de su color, de inmediato aquellos seres malignos se derribaron y comenzaron a chillar, como si la luz los neutralizara. Grutcar, al igual que sus secuaces, callo rendido ante la luz de la espada y el tornado ceso de inmediato.

Sali de mi escondite y corri a la seguridad de la sombra de Voltron. Me tomo del brazo y con espada en mano recito unas palabras que no entendi. Un puente o un tunel de forma octagonal aparecio ante nuestra vista, solo ante la nuestra, y como si nos succionara aqulla puerta, fuimos jalados a trafez de ella y aparecimos de nuevo en el campo de pasto Neon donde llegue por primera vez.
Estaba impresionado, asustado, mudo y con miles de preguntas en la mente que no sabia ni por donde comenzar. Voltron me miro con cierta angustia y despues su semblante se relajo.
-¿Te encuentras bien Blandor?
-Si, estoy bien. Pero no se como explicar lo que acaba de sucedernos. ¿Que eran esas cosas Voltron?
-Se llaman Gülks. Son gardianes caidos, o como yo les digo, traidores ambiciosos. Alguna vez quisiern formar parte del Consejo de la Camara del Destino. Grutcar fue mi amgio una vez, pero su ambicion por ser uno de los Señores del Tiempo y el Espacio, corrompio su alma y lo maldijo en este universo y en los otros.
-Y ¿porque me quiera a mi, si nisiquiera lo conosco? ¡Jamas lo habia visto y sabia de mi existencia!
-Sabe de todos. Navega por las dimensiones, y en especial la tuya, en busca de aquellos que son elegidos para visitar Quatar. Tu eres su principal amenaza. Yo no puedo destruirlo, como eterno que soy mi propia condicion me lo impide, entre el y yo ninguno se puede destruir, solo podemos herirnos y debilitarnos. Pero tu, un ser de la Cuarta Dimension, un mortal de otro universo, puedes acabar con el si te lo propones, y como has visto el quiere tu cabeza en sus manos. Te quiere exterminar antes de que comprendas el poder del cual eres dueño y esa es la razón del porque estas tu aqui.

Tu eres la esperanza de este universo perfecto.

TU, ERES EL ELEGIDO QUE ACABARA CON EL MAL DE QUATAR.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Los Universos de la Quinta Dimensión

"Dicen que el mundo tiene varias dimensiones."

Muchos expertos mencionan que nuestra dimension es la cuarta que existe dentro de este universo sin limites; pero lo extraordinario de este realto es que, ademas de existir una dimension mas, la cual no todos conocen; es la que tiene las cosas mas raras y maravillosas que jamas nunca antes ha conocido.


Pero mi encuentro con esta zona desconocida, con este mundo nuevo; fue algo tan casual como encontrar una moneda en medio de la calle. Era un jueves de tarde, caminaba hacia casa de regreso de un pesado dia en la facultada de Filososfia de la Universidad de Kvotirgan, en Thursadet.
Me encontraba yo marchando a pasos desiguales por en medio de la banqueta marron que rodeaba todo nuestro conjunto habiitacional, tengo la costumbre de mirar siempre hacia abajo, por si acaso algun regalo del cielo se interponia en mi camino o algun objeto de valor tropezara contra mis tenis amarillos sin previa invitación.

La cosa fue de lo mas extraño y peculiar que me pudo haber pasado. Como les decia, caminaba sobre aquella cinta de concreto de color marron con la mirada hacia abajo, cuando a la lejania un sonido poco común capto mi atencion entre un monton de arbustos, árboles y malesa dentro de un predio valdio, sin nada mas que una casa a medio construir y sin nadie quien la habitara desde que tengo uso de razón. Un destello violeta surgio de entre la malesa color verde-kaki . Como era de esperarse, la curiosidad de gato malandro que me carasteriza aparecio tan rapido como mi mirada se dirigio a ese punto en medio de la selva de plantas silvestres. Camine enter espinos y plantas raras, que senti alergia de solo tocarlas por toda mi piel. La sombra que proyecataban los arboles de roble y almendros, mas la oscurdad ocasionada por tanta malesa, daban un aspecto lugubre a aquel terreno sin habitantes. Llegue hasta lo que parecia ser la puerta de aquella construción en ruinas, habia varias maderas extrañamente acomodadas en fila por todo el salon o cuarto o como se le pueda llamar a el espacio entre sombras.

La luz violeta que buscaba, ya no estaba visible ante mis ojos. Fue extraño, hacia un momento que era tan intensa que sobre salia de entre todo este monton de hierbas y ahora simplemente no aparecia ante mis ojos en el lugarn donde estoy seguro la vi. Mientras discutia conmigo mismo, una sensacion bastante extraña invadio mi cuerpo y absolutamente todos los vellos de mi nueca y la sensacion de escalofrio, invadieron mi espalda; me indicaban que algo se eoncontraba tras de mi, entonces vi mi sombre refeljada sobre la pared gris y sucia delante de mi, tras un umbral de color violeta intenso que me dejo pasmado. Voltie la mirada y efectivamente, una luz violeta, tan intenso que casi me dejo ciego, se ondeaba frente a mi. Se movia con ritmo y la luz se apagaba y encendia por milesimas de segundo y otra veces por un intervalo de dos a tres segundos, como si fuese una cortina que era movida por el viento.

Debo reconocer que senti miedo, mucho miedo y algo que pocas veces experimento. IGNORACIA. Ignoraba que sucedia en ese momento, en la facultada de Filosofia de la Universidad no nos preparan para enfrentar vortices o fantasmas viletas que aparecen de la nada en lugares abandonados a mitad del día. Tampoco nos dicen como reaccionar ante situaciones que realmente desconocemos y que son simplemente extrañas y sin la mas minima explicación lógica, lo cual sucedia justo en este momento frente a mis ojos que permanecian mas abiertos que una lata de atún recien destapada.

Mi cuerpo quedo tan rigido como una bagette de dos semanas. Duro como roca de rio. No estaba seguro de lo que vino a continuación, pero podria jurar que vi cuerpos, cuerpos de no se quien ni quienes moviendose a travez de aquel destello violeta. Mi temor creio cada vez mas y mis extremidades se dominaban a si mismas, ignoraban mis ordenes. En un intento desesperado de soltarme a correr, lance mi brazom hacia el panorama y dejando asi volar un anillo de hierro que se encontraba en mi dedo meñique. El anillo volo frente a mi y se incrusto en el destello violeta, casi en seguida la luz se intensifico a un nivel tan extremo que senti el calor de los rayos sobre mis brazos, mientras penetraban mis parpados cerrados, dejandome ligeramente ciego al abrir lo ojos. Pero cual fue mi sorpresa despues de haber ocurrido tan extraño acontecimiento, que cuando mis pupilas lograron reconocer de nuevo la luz, me encontraba yo entre tinieblas y sin nada mas que pasto seco y plantas venenosas rodeandome y amenazando con contragiarme de algun mal. El destello vileta habia desaparecido, y con el mi anillo de hierro. "NO FUE UN SUEÑO NI UNA ILUSION. FUE REAL. TODO FUE REAL." No dejaba de repetirme eso, mientras mi mente volvia a tomar control de mis extremidades. Apenas pude controlarme a mi mismo, sali del cuarto en ruinas casi a galope, sin importarme en lo mas minimo si la hiedra venenosa dejaba su recina maligna sobre mi.

Sali del terreno valdio, mi casa quedaba a tres calleas, asi que llegue en cuestion de segundoas a la prueta principal de mi residencia. Pertenesco a una familia con poder adquisitivo, asi que mi casa es bastante grande. Una puerta de dos metros de ancho adorna la entrada, con vitrales y madera de Caoba. Sin importarme lo hostentosa y magnifica que se via la puerta, de un tiron tan fuerte que casi rompe los vitrales, abri la casa y enter tan agitado que el aliento era algo que casi desaparecia de mi cuerpo. No habia nadie en mi enorme y lujosa casa en los suburvios, mi madre como es de costumbre, se va al salon de belleza a retocarse los cabellos de elote que se carga. Mi padre, casi nunca permanece en la casa, se la vive en su oficina pensando como hacerse mas rico y poder mantener este estilo de vida al cual ya estamos tan acostumbrados. Y yo... yo vivo en mi plena soledad. Acostumbro leer mucho, me encierro en mi cuerto la mayoria del tiempo. Estudio historia, leo cuentos fantasiosos y libros tan extraños que podrian decir que soy un demente al pensar que tales estudios sobre cosas que logicamente pueden ser ciertas, existieran en este plano. Pero, es eso mismo lo que llamo mi atencion y me permitio recobrar el aliento que tanto anehlaba, "existieran en este plano". Dentro de mi colección privada de obras literarias, atesoro muy celosamente un libro que con mucho trabajo y gran esfuerzo logre coseguir, buscando en paises con nombres tan raros que el mapa terraqueo simplemente ha decido ignorarlos y borrarlos de su lista. El libro que me ha hecho elevar la imaginacion y expandir mi conocimiento se llama "Alquimestia", un libro que relata historias sobre hombres que en su epoca, desearon conseguir cosas que son consideradas imposibles y prohibidas para la sociedad. Dentro de el, mencionan los "Universos de las Cnco Dimensiones".

El relato mencionaba clara y especificamente lo siguiente:

"El universo tan misterioso; lleno de vidas, formas y lugares distantes a los cuales el hombre común no ha llegado. Las dimensiones del inmenso Universo son cinco. Pourta; que es la dimension de los no visibles. Sucta; la dimension de los visibles, pero no palpables. Ducta; la dimension de los visibles, audibles e ilusionarios. Viuta; la dimension de lo Palpable, lo Audible, Lo Visible y lo Sensible. Nuestra dimension. Quatar; la quinta dimension. La dimension incomprendida, la dimension pura. Aquella donde todas las dimensiones se reunen para formar mundos nuevos, extraños y hermosos. La dimension de los sueños. Es aqui donde nuestras almas viajan por las noches para vivir un momento real, pero que percibimos como fantasia, y dejamos creer que es solo una reaccion mas de nuestra limitada capacidad mental.

Estas son la Cinco dimensiones en las que el Universo se divide. Las dimensiones que muy pocos hombres algun dia Conoceran."

Esto fue lo que recorde justo cuando un sonido estremecedor me distrajo. El maldito Siames de mi madre, que se paseaba por la cocina, tiró un tazón de ceramica, haciendo resonar toda la casa como si mil cristales se quebraran a la vez. Salte del susto, con decir que sai cai al suelo por intentar recuperar el equlibro. Camine hacia la cocina, y con pañuelo en mano; latigue al desgraciado animal pardo que solo me maullaba, mientras sus intensos ojos azules se abrian tanto que casi salian de sus orbitas.


Me dirijí a mi recamara, a mi biblioteca personal. Busque entre los libros y encontre el que deseaba. Mi libro de Relatos de Alquimistas e historias Fantasticas, aunque en lo personal estoy completamente seguro de que estos relatos son mas reales que ilusionistas. Repase las paginas hasta encontrar el pasaje que recorde y efectivamente, mis recuerdoes era precisos. El autor mencionada lo que mi memoria resalto cuando tuve aquel flashback en la entrada. Pero haiba algo mas, algo que ignoraba o que mas seguramente olvide recordar. El autor describir lo siguiente:

"La Quinta dimension; Quatar, interactua mas cerca de Viuta de lo que el hombre se imagina. Casualmente, nuestras acciones repercuten en esta dimensio y regularmente, vortices y puertas se abren ante nosotros de formas singulares y extrañas; deplegando luz violeta al aparecer en lugares reconditos, rodeados de sombras y vegetacion abundante, invitanto a aquellos elegidos que puedan conocer las maravillas que sus mundos ofrecen al ojo humano."


Esto desperto en mi toda la curiosidad que puedan imaginar. Tuve la oportunidad de conocer una dimension que ignoraba existiera, ya que mis ideas sobre el libro eran limitadas y pensaba que eran solo relatos de historias invetadas en la antiguedad del mundo; pero ahora mi panoraba cambiaba. Todo tenia un snetido, y mi deseo por volver a tener ese encuentro crecio de tal forma que simplemente se volvio una necesidad. Un impulso que tenia que dejar salir, una sensacion que tenia que saciar y algo que simplemente debia buscar con entusiamso para calmar mis ganas se poder ser.


Así pasaron dos semanas. Me dirijia a la Universidad caminando, con la esperanza de poder divisar en algun punto entre las sombras, el destello violeta que deseaba contemplar con añoranza; pero nada paso. Usaba mis tardes sin empleo, explorando casas avandonadas, cual vandalo de noche. Buscaba entre plantas y me arriesgaba sin consuelo a contagiarme la piel con el veneno de las hierbas venenosas que me rodeaban. Toda una rutina sin el minimo resultado. Un fracaso. Mis esperanzas de volver a tener frente a mi la puerta a lo desconocido, se desvanecian con el pasar de los dias, estaba a punto de dejar por la paz mi busqueda sin resultados cuando recorde algo que habia estado ignorando todo este tiempo; la frases "invitando a aquellos elegidos". La intrigante luz violeta solo aparecia ante aquellos que eran elegidos para cruzar la puerto a la Quinta dimension.

Mi esperanza regreso casi de inmediato a mi, aun podia volver a ver la puerta a lo desconocido, todo era cuetion de tiempo. Pero no paso demasiado para volver a tener la oportunidad ente mi de nuevo. Una tarde de Martes sucedio el evento, una vez mas.

El hartante gato de mi madre, como siempre, volvio a hacer sus desastres en la casa. Esta vez el muy estupido tiro toda la leche de su tazón, pero lo mas frustrante es que el desgraciado parecia hacerlo con intension y a proposito. Lo corri de la cocina, una vez mas; me dispuse a limpiar su desastre, el cual muy seguramente disfrutaba verme hacer desde la ventana. Me agache para sacar un pañuelo de la repisa que se contraba debajo del lavabo de la cocina, pero cual fue mi sorpresa, que ni un solo trapo viejo habia ahi. Camine gruñendo y quejandome hacia el sotano, el lugar que mas detestaba de toda mi solitaria casa. Nunca me gusto. Es humedo, oscuro, frio y sin color. Pero sobre todo, esta lleno de insectos que de verdad odio. Baje las escaleras con cierto cuidado, viendo a costados, los pies y arriba; inspeccionando que no hubiese presencia de el mas minomo bicho a mi alrededor. Llegue hasta el final y al alzar la mirada mi sueño anhelado aparecio frente a mi ojos. El destello violeta aparecio ante mi, una vez mas.

Sin pensarlo dos veces me acerque, era el momento que tanto habia esperado. Era una invitación a otro mundo, habia estado estudiando para este momento, preparandome y aqui estaba, justo frente a mi. Camine precavidamente y son una mirada de ilusion, lanze una moneda. De inmediato algo sorprendete sucedio. El pedazo de metal se transformo en algo que jamas habia visto antes, pude ver como se desintegraba elemente por elemento, se unia de nuevo; cambiaba a colores jamas antes vistos, se hacia liquido, gas y solido a la vez. Todo esto en una camara tan lenta ante mis ojos, que pude percibir cada detalle con presicion.

Me arme de valor y me aventure a mi destino. Extendi la mano y como si un resorte jalara mi cuerpo de una forma suave y ruda a la vez, fui siccionado por el umbral violeta. Mi mente se revolvio, pude ver mi cuerpo dividerse mientras aun permanecia con vida. Me vi desaparecer, aparecer, mezclarme y desintegrarme, cambiar a colores nuevos y al mismo tiempo quedar completamente invisible. Sentir sabores, temperaturas y sensaciones en todo el cuerpo; hasta que porfin volvi a ser yo de nuevo.

Sali del viaje y me encontraba postrado ante un campo de pasto verde intenso, abir lo ojos y el panorama de mi vista era unico. Un mundo extrañamente hermoso se alzaba fnrete a mi. Cada elemento era unico. Plantas amarillas, rosadas y azules. Agua teñida de colores verdes pero que a la vez parecian purpuras, azulesy rojas en otros lados. Animales o criaturas que... ¡que se yo!, seres que vivan, respiraban, que estaban ahi observandome con el mas autentico asombro que sus miradas podian reflejar. Eran extrañas a mi vista, y supongo que yo a las de ellas. Algunas se parecian a nosotros, otras definitivamente era peculiares, algunas mostruosas y otras demasiado bellas, de colores conocidos y desconocidos. Erea un mundo nuevo. Estaba contemplando todo a mi alrededor con tal asombro que mi mirada parecia la de un niño en una jugeuteria gigante, cuando un ser se me acerco y me extendio lo que parecia ser su mano; extendi la mia en son de amistad, pero no fue esto lo que llamo mi atención ante este ser extraño,lo que mas me sorprendio fue que al igual que yo hablaba, y su idioma era similar al mio. HABLABA MI IDIOMA. Quede maravillado de este nuevo descubrimiento y mi aombro fue mayo cuando sus labios dijieron las palabras que confirmaban mi teoria lunatica sobre de los elejidos que el libro de historias fantasiosas mencionanba:

¡Bienvenido a Quatar, la Quinta Dimension! ¡Bienvenido seas, Bandlir!