domingo, 7 de octubre de 2012

Metamorfosis



Fue una tarde la que dominaba los cielos cuando mi último aliento se desprendió de mi cuerpo y dejó libre alma.

Me encontraba acostado en una camilla blanca con sabanas azules en el hospital St. Giörgiomeno, de la pequeña ciudad de Güliard. Mi vida estaba por despedirse de este mundo atroz, mi alma se cohibía ante la idea de tener que desprenderse de mi cuerpo y mi ser perdió la razón ante la idea de que solo me quedaban unas pocas horas de vida. Estaba en el lecho de mi agonía, deambulando el pensamiento en la desconocida nada. Mis horas estaban contadas y mi tiempo en este lugar era relativo, no serbia para mas qué, para ser un espécimen en observación, un experimento, un conejillo al cual estudiaban detalladamente.

Hacía seis meses que luchaba contra este mal que ataco mi cuerpo, hacia solo unos cuantos meses que comencé reconocer que no soy en realidad nada, más que un simple peón en medio de una batalla más grande que yo. Mi vida ya no existía, era yo ahora los residuos de un anterior hombre prodigioso y muy dichoso. Ahora, en mi mas que triste estado, me encontraba solo y sin abrigo. Sintiendo el frio de la soledad, permaneciendo abandonado en medio de un universo desconocido. Mi sufrimiento había desaparecido, ya solo esperaba la hora de mi muerte. La comunidad médica había perdido toda esperanza en mi recuperación, se habían agotado las opciones para mí y, este mal que me cubría, era más que extraño para todos en este lugar. Me observaban con ojos depredadores, como si esperan a que mi última exhalación sucediera, para desmembrar cada parte de mi cuerpo y abrir mis entrañas en busca de la razón de mi maldición. Me encontraba solo, sin familiar alguno y sin amigos que me visitaran.

Soy yo el último descendiente de mi dinastía, la más adinerada conocida desde siempre. Mi familia fue tan rica desde sus inicios, nuestra fortuna era tal que los mismos reyes sentían envidia de nuestra dicha y los nobles mas hipócritas frecuentaban buscar nuestra interesada amistad, solo para satisfacer sus propios deseos. Pero ahora en mi desgracia, había yo agotado todo mi dinero en curar mi mal. Comencé a gastar cada uno de mis lingotes en investigaciones, en medicinas que prometían poder curar mi enfermedad, en tratamiento que según los médicos, retardarían el proceso del demonio que sucumbía dentro de mí. Gaste todo, me quede sin nada. Vendí mis muy codiciadas mansiones a ricachones ególatras en los precios mas míseros, agote cada moneda de mis arcas y me quede en la calle. Mi desgracia era tal, que hasta los vagabundos de las calles se burlaban de mi infortuna situación.

Imagíname en aquella cama blanca recostado, con la piel más que seca, aquella piel que fue bella y bronceada en mis épocas de gloria, cuando a rienda suelta me deleitaba en placeres; me embriagaba y dejaba gobernar por el vino, disfrutaba a cuantas mujeres deseaba y gozaba del sexo promiscuo cual bestia en celo. Pero ahora, en mi lecho de muerte, imagíname con aquella belleza extinta. Mi piel bronceada ahora parecía papel purificado, blanco como el mármol; tan pálido que tenía aspecto de fantasma y me confundía con la cama, mis músculos ya no existían y la carne que los envolvía se había acabado. Mis huesos, ¡oh dios! aquel esqueleto que soportaba las caídas y el pesor de mis hombros, ahora débiles y frágiles cual cristal, se adherían a mi piel de papel, mis ojos negros como la noche, envueltos ahora por las órbitas de mi huesudo cráneo, eran más bien solo dos canicas que adornaban mi aspecto cadavérico. Mis venas de sangre azul, ahora cafés y rígidas como madera, más bien parecían raíces que me envolvían en una maldicen absoluta. El cabello negro, largo y abundante que alguna vez cubrió mi cabeza, se había caído por completo, dejándome sin el más mínimo rastro de él. Mi rostro, el rostro que alguna vez fue considerado el más hermoso, había perdido todo su esplendor y la hermosura que alguna vez tuvo, se escapo junto con todo aquello que alguna vez me perteneció. Mis labios, resecos como el desierto de Shïpudert, arqueaban una expresión vacía en mi rostro. Mi aliento emanaba una peste a muerte y destilaba un color rojo escarlata, un color que te recuerda a la sangre cuajada. Horrible desde cualquier ángulo.


En conclusión, imagíname como un esqueleto en vida, una parca que con la mirada perdida.

Toda la academia y la comunidad científica, médicos e investigadores de todas las ramas me observaban. Me miraban con sus ojos de Cuervos en espera de mi descenso al Hades, penetraban mi cuerpo y sucumbía mi alma. Rasgaban la poca vida que quedaba en mí. Sus voces eran un misterio a mis oídos, me miraban a través de un muy grueso cristal, bocas moviéndose y bolígrafos surcando papeles, libretas y libros de todas las clases. Cámaras que me aturdían con sus luminosos flashes, computadoras que se abrían y cerraban una y otra vez. Gente saliendo y entrando de aquella sala, miradas de horror y de interés se reflejaban en sus rostros, una que otra lagrima se desprendía de sus ojos y lo más curioso de todo, cada uno de ellos se persignaba o reflejaba darme una oración desde atrás de aquel cristal tan claro, tan rígido y tan divisor.

Eran las 17:45 horas. Mi última intervención fue ayer a las 12:00 horas, los médicos me habían dicho que no pasaría esa noche; así que mandaron a llamar a un cura, quien me dio unas oraciones y, como es costumbre en la religión de los católicos, me promulgo de todos mis pecados y me dio la bendición ante el señor. Dentro de mi habitación podía escuchar solo algunos sonidos débiles. Se impregnaban en mis oídos el fluir del aire acodiciando, el cual estaba más que controlado desde afuera, el mismo aire que se purificaba mediante un filtro dentro de los conductos de mi habitación, y que después regresaba a mí para poder sostenerme en estos últimos momentos. Ya no usaba más los tubos dentro de mi tráquea, la intervención venosa era inútil, mi sangre estaba casi agotada y mis fuerzas no dejaban siquiera hacerme mover un dedo. Estaba acabado. El sonar del monitor que, indicaba mi ritmo cardiaco, resonaba en mi mente y me torturaba con su imparable "bip, bip". Vivía mis momentos más angustiosos, pero también mis momentos más pacíficos. Sabía que mi hilo de la vida estaba ya en manos de las Gorgonas, esperando solo el momento en que ellas decidieran cortarlo con sus macabras tijeras de muerte. Mis pensamientos divagaban en si el cielo era real o si el infierno existía. Si al retirarme de esta vida me iría a un lugar mejor, o simplemente dejaría de existir para siempre.

Un hombre completamente cubierto por un traje blanco y un casco tan grande que, cubría toda su cabeza y solo dejaba ver su rostro a través de una ventana (por así decirle), entro a mi fétida recamara con aroma a alcohol etílico. Se acerco a mi camilla y con ojos de tristeza me miro, tomo mi mano y... ¡por fin! Pude escuchar una voz humana de nuevo. Sé que es exagerado, pero desde hace un mes solo me hablaban a través de un micrófono desde el otro lado del cristal de observación, hacia mucho que alguien se acercara a mí, al menos no cuando yo estaba consciente. Aquel hombre me todo la mano derecha, su voz era ronca y acentuada, sus ojos tan expresivos y de un intenso color azul me hacían sentir su dolor hacia mí. Quería llorar, en parte de felicidad y por otra de impotencia, pero ninguna lagrima salió de mis ojos; estaba tan seco, tan acabado que hasta esto se me hacia prácticamente imposible. Él me dijo con cierta ternura y algo de compasión - Todo estará mejor una vez que pases al otro lado. Solo resiste un poco mas.- Pero mi débil voz solo logro emitir un quejido y distorsionado - Ya no tengo más miedo.- Los ojos azules de aquel individuo se inundaron de lagrimas en ese momento, su llanto se hizo tan evidente que tuvo que voltear la cara para no mirarme, para no dejarme ver su pena hacia mí. Yo solo permanecía ahí, acostado como un vegetal, sin moverme y con los ojos siguiéndole. Note que con una seña en la garganta, dijo hacia los espectadores que contaran. En ese momento deduje que me estaban filmando, o algo por el estilo, el hombre volvió su mirada irritada y rojiza hacia mí, tomo de nuevo mi mano derecha con la suya y con la otra acaricio mi pelona cabeza. Se quedo ahí, mirándome y observandome, tratando de entender que fue lo que me sucedió, intentaba comprender el porqué de este mal, pero su mirada de incertidumbre lo delataba ante mí y me dejaba ver que no tenía la más mínima idea de mi mal. No sabía que era exactamente lo que me sucedió, y a lo que logre leer en sus labios sin sonido mi enfermedad era única en su caso; pude leer esto en sus carnosos y rojos labios "Este virus es de lo más raro. Es algo nuevo en la medicina". Por supuesto yo no sé nada de este arte, no soy médico, pero si se que las enfermedades mas mortales son causadas por virus, pero al parecer mi situación era la primera en la historia del mundo.

Continuo demostrándome afecto, dándome aquel cariño que tanto necesitaba de un humano en esos mementos. Se quedo parado frente a mí y después de un rato se ofreció a contarme una historia. Cerrando los parpados y con un débil "SI" le rogué que me dejara viajar una vez más a un mundo que me hiciera sentir un poco mas feliz, al menos por esta vez. Tomó asiento en una silla blanca de mi recamara de hospital, aparto los innumerables aparatos eléctricos que me mantenían por lo que restaba de mi existencia y se dispuso a contarme una historia más que bella. Comenzó preguntándome que era lo que más me gustaba en este mundo, casi en seguida (aunque con cierto esfuerzo) conteste "Los Bosques" a su pregunta que me lleno de una felicidad autentica. De reojo pude ver que una sonrisa muy alegre se dibujo en su rostro, una carcajada ahogada se escapo de su garganta y se dispuso a contarme la historia. Empezó por plasmarme un panorama tan bello, me hizo imaginar un bosque de pinos, robles y cedros. Me convirtió en un ser mágico dentro de su historia y me hizo sentir un alma libre. Su historia decía así:

"Era hace mucho tiempo, en un mundo muy muy lejano, en una época antigua cuando el bosque dio vida a una de sus creaciones más puras y hermosas. Nació de la tierra un ser que no había sido creado nunca antes, era como un humano pero su belleza superaba a las más hermosas mujeres y su esplendor causaba envidia a los más gloriosos hombres. Vivía a la sombra de su padre y se resguardaba en el ceno de su madre, El Bosque y La Tierra. Convivía con todos los seres que en sus tierras habitaban, era considerado el príncipe de aquel reino y se regocijaba en el deleite de su felicidad. Caminaba con las fuerzas más viejas de este mundo y recibía consejo de ellos, el viento le confiaba sus secretos y los arboles sus tan antiguos nombres. Gozaba de la atención de las hadas y aprendía la música de los faunos, se educaba con los elfos y se divertía con los duendes. Era feliz en todos los aspectos. Pero un día, aquel príncipe del bosque se perdió de todos aquellos que lo amaban. Sucedió que en una tarde de crepúsculos violetas, un ser llamado "desgracia" lo invito a conocer el mundo mortal, lo engaño con sus palabras convincentes y le dijo que en esos dominios las cosas eran mas divertidas. Tomo forma de infante inocente y lo sedujo para que lo acompañe, lo impregno de tantas promesas falsas, que aquel príncipe no advirtió el peligro en el que se encontraba. Dejo de un lado su vestido de inmortalidad y acompaño a la Desgracia a la tierra mortal. Una vez que lo trajo a este mundo, el príncipe del bosque se dio cuenta que todo era mentira. La felicidad de la cual le había contado este ente del mal, no era más que dolor y sufrimiento, cosas que el príncipe jamás había conocido. Intento regresar a su hogar, pero las fuerzas de la naturaleza y las leyes que rigen los mundos mortales e inmortales le impidieron poder volver a su casa, obligándolo a quedarse en este mundo de agonía y terror, de dolor y sufrir, de amargura y tristeza. El príncipe murió; su dolor no pudo soportar el mundo que lo engaño, se desvaneció entre los árboles y se mezclo con las montañas. Se mantuvo oculto de todo ojo, por vergüenza a su ya ahora consiente DESGRACIA. Pero sucedió que un día, el mundo de sus padres le dio una oportunidad, le concedieron una salida a su pesar y lo invitaron a tomar el reto de su vida. El príncipe debía reencarnar en un humano, vivir la vida de un humano y una vez que la lección de su error haya sido aprendida, el podría volver a su mundo de fantasía. El príncipe sin pensarlo dos veces accedió. Se imprimió en el vientre de una bella dama, una dama que por muchos años fue estéril, una nada de gran clase social y que ahora, tenía la dice de poder ser madre. El príncipe nació en el seno de una familia prodigiosa, adinerada y con mucha dicha. Sus padres mortales decidieron llamarle "Komet", que en sueco significa "Cometa" (y que, así es como me llamo yo). Komet creció como un niño amado, querido y afortunado. Nunca estuvo falto de vestido ni de alimento, tenia juguetes a montones y el cariño de todos los que en su gran casa estaban. Fue el más afortunado de los humanos de su época, su familia fue la más rica de todo el mundo por generaciones. Reyes hacían cita para poder venir a visitarlos y los nobles se peleaban por un lugar en sus muy lujosas fiestas que celebraban. Komet vivía en un mundo casi igual de perfecto que el original, pero como cualquier otro humano desconocía de su verdadero ser. No sabía que en realidad era un príncipe del Bosque, había olvidado su origen verdadero y se dejo envolver por el mundo traidor que lo rodeaba. Komet creció fuerte y sano. Aprendía de las mentes más sabias de este mundo y conforme el tiempo pasaba, su sabiduría aumentaba en capacidad y en intelectualidad. Pero de nuevo la "Desgracia" lo busco, y esta vez lo azoto más fuerte. Desgracia comenzó a visitar a su muy limitada familia, primero ataco a sus abuelos, los ancestros mas jóvenes de su dinastía. Después acudió a sus tíos, uno a uno fueron muriendo de formas raras y extravagantes. Algunos murieron por descuidos propios, otros cuando comían, uno más fue se degolló a sí mismo con su navaja de afeitar al resbalar en el baño. Luego sus primos, jóvenes adolescentes y adultos que fueron víctimas de asaltos o accidentes de lo más increíblemente posibles; y por último la Desgracia lo despojo de lo que más amaba en este mundo, sus padres. Atacados por un homicida serial, fueron despellejados y desmembrados un jueves de noche, cuando al salir de una Opera, fueron tomados en su auto y llevados a una bodega aislada, para ahí acabar con sus vidas; solo por ser más ricos que le enfermo que los despojo de la vida. Komet se quedo solo, a su corta edad, a los 20 años el joven rico se quedo sin nada. Sus amigos, o como ellos se hacían llamar, solo lo buscaban para embriagarlo y despojarlo de sus riquezas. Desperdicio mucha de su fortuna en sus placeres, se sumergió en la bajes del mundo y como un alma perdida, se dejo llevar por el gozo de las drogas, el alcohol, el sexo y la gula. Se convirtió en algo irreconocible, en un monstruo que ni el mismo aceptaba, el algo que llego a aborrecer el mismo pero, viéndose en su situación, le era difícil poder dejar. Komet se perdió para siempre. Sus padres El Bosque y la Tierra lloraron la desgracia de su hijo sin memoria y como la ley del mundo mágico dicta, un ser que se corrompe a sí mismo es simplemente inaceptable en ese mundo. Pero no todo estaba completamente perdido, Desgracia había olvidado algo, el joven y perdido príncipe aún conservaba su esencia. Muy dentro de su alma sabia cual era su lugar y fue así como un día Komet decidió no volver a su mundo de perdición, comenzó a ser recto en sus decisiones y se aparto de todo lo que lo pudiera incitar a cometer mal. El joven príncipe estaba por recapacitar su lugar, ya estaba más cerca de acabar con su lección y de aprender sobre los males del mundo al cual acudió, pero la malvada dama que lo incito a visitar el universo que lo corrompió no se dio por vencida y en un último intento de retener a su presa dejó caer en él un mal que ni la mente más brillante del mundo mortal podía comprender ni podía curar... "

El hombre de traje se quedo callado por un momento, mi mirada se dirigió hacia el cuarto desde donde me observaban. Absolutamente todos estaban atónitos, atentos y a la espera de que aquel hombre siguiera hablando. Pude ver una cámara de vídeo en la sala, efectivamente me filmaban. Había muchas damas ahí dentro que con lágrimas en los ojos y bocas inexpresivas me miraban con mucho dolor. Caballeros que enjugaban sus miradas y empañaban los lentes que adornaban sus orbitados órganos visuales. Todos atentos y en silencio, ni un alma hablando o intentando hacerlo. Entonces, de nuevo, el hombre de traje blanco y casco grande comenzó a hablar una vez más, con voz algo temblorosa y una vez más, me deje llevar por su relato.



"El príncipe callo rendido ante un mal que su némesis había dejado reposar en su alma. Comenzó a perder fuerza, el poder que alguna vez tubo desapareció. Sus riquezas fueron acabándose poco a poco y aquellos "amigos" que alguna vez juraron estar siempre junto a él, habían desaparecido de la faz de la tierra. Se encontraba solo, quebrado y en plena desdicha. Su enfermedad había invadido hasta la última célula de su cuerpo y poco a poco fue muriendo de adentro hacia afuera. Los músculos que alguna vez lo embellecieron y lo hicieron fuerte se habían ido, habían desaparecido. Su la belleza de su rostro simétrico y la luz de sus ojos se habían ido, habían desaparecido. La tenue sonrisa y la agradable voz que alguna vez lo habían hecho resaltar entre muchos otros se habían ido, habían desaparecido. El color de sus labios, su piel y su cabello negro cual noche ya no se encontraban con él, todo absolutamente todo se había ido, todo había desaparecido. Ya nada quedaba más, nada más. Solo su fuerza que se agotaba a cada segundo y su presencia que a cada minuto se hacía más estremecedora, más despreciable y más triste. Solo un cuerpo cadavérico, casi muerto, un esqueleto con ojos y piel yacía en una cama blanca con sabanas azules en un hospital de una ciudad pequeña, quedaban del joven príncipe. Y ahora, un viejo conocido. Alguien que el jamás antes recordara haber visto, pero que siempre estuvo junto a él desde el momento que nació permanece a su lado. Un guardián que lo ha cuidado desde siempre. Un protector que lo recordara por la eternidad. El joven príncipe está a punto de morir y lo último que escucho fue el resumen de su vida y de su historia en este mundo lleno de dolor. Y fue una tarde la que dominaba los cielos cuando su último aliente se desprendió de su cuerpo y dejo a su alma ser libre. Ser un Cometa en el espacio y poder volver a su amada tierra de magia."

Con esto termino aquel hombre, quien me dejo impactado. Había hecho una descripción de mi vida tan detalladamente que, no lograba rebuscar la imagen de su rostro en mi ya agonizante memoria. Busque y busque dentro de mis pensamientos, revise hasta el último lugar de mi cerebro moribundo y por fin divise su imagen. Aquel hombre que se sentó junto a mi era alguien a quien había olvidado por completo, un alma que siempre se me hizo familiar, desde el día en que lo conocí, en aquella banca vacía del colegio al cual asistía; pero que misteriosamente ya recordaba de tiempos pasados. Aquí hombre fue el único amigo que tuve de verdad en mi vida, fue el único que me busco cuando no tenía a nadie y al que siempre olvide cuando necesitaba ayuda. Aquel hombre era un recuerdo de una vida que no diviso con claridad, es como un fantasma que acurde a mí. Pero entonces, como un Flashback una escena regreso en mis ultimo minutos de vida. Un campo verdad, tan verde que parecía irreal; me encontraba yo vestido con telas diferente y extrañas, vestido de forma muy artesanal, adornado con bordados de hojas y plantas; arboles y raíces. Coloreado de un singular color dorado, mi piel brillaba a la luz del sol y a mi diestra estaba este individuo, su piel cual palta destilaba rayos intensos, jugábamos y me divertía con él. Lo llamaba compañero, amigo y guardián. Era el único en quien yo solía confiar, y al cual había olvidado. El era mi Holhooja.

Mi Holhooja se levanto de su asiento, tomo mi mano y en un último intento de agradecerle por estar conmigo en mi agonía de muerte, emití un ligero gracias con mi último aliento. En seguida comencé a sentir como todo se derrumbaba. Logre poder ver las lagrimas salir de los ojos de mi Holhooja, y como un arrullo, su voz comenzó a entonar una canción muy sencilla y relajante. Mis oídos comenzaron a escuchar una orquesta de violines y cuerdas varias, piano y trompetas. Una sinfónica tan lenta y tranquilizante que me deje llevar sin resistencia alguna. Comencé a ver que todo se iba apagando a mí alrededor, y como un aura que me cubría, mi alma se desprendió de mi cuerpo en forma de colibrí. Emane el último de mis alientos y por fin, después de una agonía que se fue convirtiendo en felicidad quede tumbado en aquella cama, inmóvil y con la mirada perdida en el infinito.

Quede muerto. Pero fue aquí cuando mi vida comenzó, fue en este momento cuando una nueva historia se escribió. Al observar el cuerpo que me aprisionaba logre entender que alfan podia volver al mundo de donde en realidad soy, volver a mi amada madre Tierra y a refugiarme en mi glorioso padre Bosque. Es aquí donde la muerte me hizo libre, donde al morir volví a nacer.

Es en esta metamorfosis donde una vez más, volví a florecer.

lunes, 1 de octubre de 2012

Tähdenlento


Terminaba un día más en la preparatoria Campbell High. Me encontraba en mi pupitre mirando hacia la nada, mientras la profesora de artes visuales nos recalcaba el tema de este día: "Ausencia de color o de luz. NEGRO". El color sin color, o el vacio, la ausencia de la luz; aquello a lo que muchas personas llaman oscuridad, justamente eso es lo que yo mas amo, lo que más admiro y lo que me cautiva como nada en este mundo. La intensidad de su simpleza y el misterio de su realidad, el Negro; y en esta tierra la hora que mas espero es aquella donde este magnífico matiz de nada, aparece cuando el ultimo rayo de luz se ahoga tras la línea infinita del horizonte, la hora que llega después de que los vastos e hirientes rayos del sol mueran tras una cortina ondulada de matices cálidos y brillosos, que paulatinamente se van reemplazados por otros que, poco a poco, van volviéndose fríos y oscuros. La Noche.

¡Me encanta, el amo! Me apasiona sentarme frente al lago que adorna la parte trasera de mi casa y admirar con gran placer la caída de un día más, tras el crepúsculo violeta que anuncia la oscuridad plena. El dominio de aquel color o de aquella ausencia de luz, que me vuelve más que loco y me hace estremecer. El misterio que la hora oscura guarda muy celosamente en su ceno, es lo que me hace sentir alegría, ansiedad y gozo; un coctel de emociones tan meramente puras y sinceras, que al juntarlas en un festín de emociones, hacen sentir mi corazón reventar.

Pero esta historia no trata sobre mi amor apasionado y descomunal hacia la noche hermosa; esta historia les contara algo más misterioso y hermoso que el sonido del aleteo de una lechuza blanca planeando y dominando los cielos en plena oscuridad, en incluso más cautivante y bello que admirar una mariposa negra posada en una rosa blanca. Mi relato, mi historia les revelara el origen del porque amo tanto a esta señora de negro, les contare él como un regalo tan puro vino hacia mí una noche de luna nueva, con un cielo despejado y adornado con un mar de astros que se regocijaban en el placer de su soledad. Pero como toda gran historia, esta empieza con un momento crucial y no planeado dentro de una rutina más que aburrida.

Todo comenzó un 21 de Septiembre de 20- -.

Como cualquier otro día de clases en la preparatoria, me dirigía a casa a pie. Este día en especial decidí volver muy temprano a mi hogar. Por lo regular nunca hay nadie más que yo en ella; mamá trabaja por las tardes en su florería ubicada cerca del centro del pueblo, y papá se dedica a gestionar proyectos y a supervisarlos en su propio despacho de arquitectos. En pocas palabras, solo los veo los fines de semana y algunas veces a la hora de la cena. Yo por mi parte. Pierdo casi toda la tarde en la calle, perdiéndome en los parques o caminando por el mar de Cobre que abraza a la ciudadela, o simplemente me tiro al pie de un enorme roble y pienso cosas muy locas, medito y me hago preguntas más que estúpidas pero que me hacen imaginar mas allá de mi realidad, como ¿qué habrá más allá de las fronteras de este mundo? Pero esta tarde en particular, fue distinta  a las otras, ya que preferí dirigirme a mi casa en lugar de irme a vagar por ahí.

Llegue a casa con un hambre bestial. Juraría que me podría comerme a un caballo entero si me lo sirvieran en barbacoa o algún guiso que me guste, pero a falta de tiempo y de poco conocimiento en las artes culinarias, me limite a prepararme una mateada de Chocolate y a servirme unos cuantos panecillos. Prepare mi improvisada merienda y me dispuse a disfrutar del descenso del día tras las línea divisora del lago, y admirar la llegada de mi amante del alma. Tome mi tarro de malteada, seleccione un panecillo, lo mordí y bebí de la solución de leche y chocolate mientras la noche llegaba elegante, con un tapiz de colores previos a su imponente presencia, amarillos y naranjas, rojos y ocres se destilaban por sobre el lago, mientras los violetas, azules y rosados se comían aquellos cálidos tonos, para luego desaparecer todos tras el lago, para ser tragados por el agua y dar lugar a mi bella dama de negro.

La noche se planto magnifica ante mí, y en ella un tapiz de bellas estrellas se rebeló por todo el firmamento, una por una fueron apareciendo. Me quedé sentado, solo sentado. Observando el espectáculo, con el tarro vacio y el plato limpio, recostado en una silla mecedora en el corredor trasero de mi casa. Un grupo de luciérnagas titilaban sobre las cercanas playas del lago y se perdía en los muchos juncos que crecen en la orilla.

Me perdí en aquella escena tan mágica; la disfrute demasiado y la grabe en mi memoria como uno de mis grandes tesoros personales. Susurre breves poemas a la noche, como si se los dijera a una amante, a una novia. Contemple los destellos plateados de las estrellas sobre las aguas y deje que estos me hipnotizaran con su encanto. Todo era perfecto, mágico y mío, tan mío. Nadie mas podría ver la verdadera realidad de lo que sucedía frente a mí, la cual yo siempre he notado a simple vista.

Me quede así por un muy largo rato, contemplando y disfrutando de mi amada noche, cuando entonces, como si una fuerza o algo que aún no logro explicarme, me hizo llevar la mirada al cielo, ¿o me obligo a hacerlo?, la verdad aún no lo sé, pero mi vista a las estrellas y algo impresionante sucedió en ese momento. Comencé a ver como una de las muchas estrellas comenzaba a moverse. Su trayectoria era particular y muy peculiar, paulatinamente sus movimientos fueron aumentando, primero pareció un punto que se movía lentamente en el cielo y de hecho, llegue a creer que mi imaginación o mi mente traicionaba mi razón, pero conforme su trayectoria fue avanzando comenzó a verse cada vez mas y mas grande, como las luces de un auto que aumentan en la oscuridad a medida que la nave avanza, venia tan rápido y ten cerca que apenas pude darme cuenta de que aquella estrella fugaz en realidad venia directo hacia el lago, directo hacia mi casa y por ende, directo hacia mí. Sentí miedo, me espante pero igualmente me sorprendí. Todo al mismo tiempo.
Y como si fuese un Cometa, su trayectoria fue cada vez más certera hacia mi destino, los cielos de aquella noche oscura quedaron completamente iluminados por el resplandor de la luz blanca, y de forma acelerada su inmensa cola de polvo y hielo se hizo tan notoria, que parecía más un meteoro de tonos plateados. Como dije antes, el cielo quedo absolutamente iluminado y el lago parecía un gran espejo que reflejaba en sus tranquilas aguas todo lo que en ese momento sucedía frente a mis ojos y sobre mi cabeza. El proyectil estelar, comenzó a descender abruptamente y sin una trayectoria definida; sobre voló mi casa y colapso en el bosque de al lado de mi residencia. Todas estas acciones sucedían mientras el cielo se volvía de un azul tan puro y profundo, que mis ojos sintieron dolor al verlo.

Recupere la vista de aquel espectáculo de luces y centellas, pero el rostro de su paso permaneció así alrededor de quince minutos. Precia de día, aunque la luz ser mucho as distinta, todo estaba iluminado como si miles de bombillos de luz fría se encendieran al mismo tiempo. En ese tiempo, este lapso de iluminación celestial, el interés de mi conocimiento y mi curiosidad despertaron de su estado de sueño y como si mi cuerpo dominara mi mente, salte de la silla y corrí hacia dentro de mi casa por mi tenis blancos de lona y una linterna. Salí de la casa tan rápido me fue posible y durante ese pausado momento de luz en la atmosfera, deambule por el bosque y corrí hacia el encuentro de aquella estrella caída.

Me guie por la estela de polvo y hielo, la cual era más intensa que la misma luz. La estrella o meteoro dejo detrás de si una inmensa cola, que como ya había mencionado antes, era demasiado hermosa y misteriosa, tan brillante que mis ojos se sentían indignos de merecerla. Este cuerpo estelar dejo a través de su caótica caída un muy marcado camino de escombros y destrucción en los arboles y sus copas. Un cilindro casi perfecto se formaba por entre pinos y árboles viejos, grandes y viejos árboles, y conforme me iba adentrando mas y mas al denso bosque, aquel tubo en los arboles decencia en un ángulo de 45°. Estaba ya muy introducido a los secretos de la inmensa maleza y vegetación de entorno forestal, cuando mi visión comenzó a captar el muy notorio cambio en la iluminación de la atmosfera; la luz de la cola que la estrella había dejado a su paso por los cielos negros, empezaba a apagarse y la oscuridad de nuevo tomo su lugar en el trono de los cielos. En ese momento encendí la linterna que traje conmigo, porque para este momento, mi visión no distinguía los objetos a más de cuatro metros delante de mí.

Mi travesía por el bosque, hacia la búsqueda de el objeto caído estaba casi por terminar, puesto que conforme me acercaba cada vez más a lo que parecía mi meta o mi destino, se sentía un paso más cerca; y conforme este sentimiento nacía en mi, el desastre del impacto de aquel cuerpo espacial era cada vez más destructivo a la vista. Había árboles caídos, ramas rotas y madera quemada por doquier. Un ligero aroma a humo se desprendía de aquellos pedazos de madera, un humo que en lugar de ser molesto al olfato, era más bien agradable; como si un incienso emanar de ellos, el aroma a pino se destilaba por todo mi alrededor. Camine al menos cien metros más hacia lo desconocido hasta que por fin mi visión empezaba a ver vestigios de destrucción y un final prometedor. Llegue al lugar del ya antes mencionado incidente, al lugar indicado. Ante mi se mostraba una escena tan dañada y destruida, Eris reinaba en estos dominios del tiempo y el espacio, y se regocijaba en el deleite del Caos que había en este lugar. Caótico desde cualquier ángulo.
Me adentre hacia los dominios de la destrucción y en las copas pude observar un claro formado por el impacto del meteoro, tan grande que las estrellas mismas iluminaban el entorno, o al menos eso parecía. La tierra debajo de aquel claro estaba rigurosa y salvajemente removida, una herida que se prolongaba muchos metros a lo largo del lugar y que, a juzgar de su aspecto, parecía como si miles de cuñas hubieran deslizado sus finas hojas en ella. Un aroma nuevo se impregno en mis narices, la humedad que la tierra dejaba salir envolvía esta atmosfera, combinada con el incienso del pino. Me aventure más adentro del claro y camine a la diestra de aquella apertura en la tierra, su prolongación era de aproximadamente veinte metros y conforme mis pies me acercaban mas al final del camino, mis ojos dirigían la mirada hacia el origen de tan asombroso espectáculo. Estaba a escasos diez pasos de llegar al cráter donde se hallara lo que fuera que cayó del cielo, pero cuando mis ojos divisaron lo que dentro de aquel agujero se encontraba, mi mente quedo bloqueada, mi razón aturdida y mi lógica simplemente enmudeció ante mis pensamientos que no sabían por dónde empezar.

Mi razón NEGO lo que mis ojos le enseñaban y de hecho, me hizo pensar que aquello que observaba era el producto de algún efecto secundario por parte del humo o por alguna espora de hongo que hubiese escapado de la tierra y se hubieran adherido a mis narices y afectado mi cabeza. Me acerque más para desmentir mis dudas, para hacerme creer a mi mismo que lo que en un principio creí ver era falso. Una mentira. Pero qué gran chasco me lleve al llegar al borde del cráter en la tierra, ya que cuando asome la mirada para observar más detalladamente lo que había dentro, mi razón se dijo a si misma ESTÚPIDA y LOCA, y un zape mental se materializo en mi cabeza -el cual sentí muy real en mi nuca- por hacerme creer tan fascinante y falsa verdad. No podía aceptarlo, pero ahí estaba y mi corazón lo creía y danzaba dentro de mi pecho por la emoción que se apoderaba de todo mí ser. Lo que estaba yo viendo era real, palpable y lo más extraordinario, estaba VIVO. ERA UNA MUJER.

Una chica joven y hermosa se encontraba dentro del agujero de tierra negra. Era blanca como una perla y su piel emanaba un brillo ligero, que imitaba el titila de una estrella; una luz plateada que era la causante del iluminar del claro. Sus cabellos negros como la inmensa noche me cautivaron, con brillos que parecían el polvo de la cola del cometa, oscuro y misterioso como mi amada del alma. Me dije a mi mismo loco e iluso, aun no me la creía; era extraordinario y raro a la vez. "ESTO ES UNA VERDADERA LOCURA", pero mientras todo esto sucedía en mi mente, aquella mujer hermosa capto mi atención. Ella abrió sus ojos y todo se calmo dentro de mí, sus penetrantes ojos grises, tan bellos, me miraron fijamente. Yo quede hipnotizado por tal acto, me deje llevar por su hermosura. Ella extendí su mano y en un idioma que no logre entender, me hablo y sus labios se abrieron como rogándome ayuda. Fue en ese momento, justo en ese instante que comprendí esto si estaba pasando. Que ESTO ERA REAL.

Reinicie mi mente y mi razón como cuando un videojuego es vuelto a encender. Aún no creía lo que pasaba, lo que veía y lo que escuchaba. Una mujer o un Alíen o algo por el estilo había caído literalmente de los cielos de aquella noche. Con mucho titubeo y desconfianza en su máxima expresión, fui descendiendo por la lateral de aquel cráter a pasos lentos. Una vez que llegue al final, al estar frente a la estrella, extendí el brazo y lentamente acerque mis dedos a su mano pálida y brillante. Sus ojos me miraron una vez más con ese pedido de auxilio, con cierta esperanza y su cuerpo desnudo me solicitaba a gritos abrigo y calor para recobrar sus fuerzas. Mis dedos se conectaron con los de ella y la sensación que a continuación sentí por todo mi cuerpo, fue algo de lo más extraño y hermoso que jamás hubiera sentido antes o después. Como si una inmensa frescura acompañada de un hormigueo que me causo cosquillas y placer, una sensación gustosa a mí ser, se apodero de mis huesos y músculos. Un suspirar se escapo de sus labios y con una sonrisa en el rostro, ella me miro y después de esto se desvaneció. Se desmayó. Me apresure a quitarme la playera que traía puesta, con ella cubrí a la bella dama y con un poco de esfuerzo la cargue en mis brazos y salimos del cráter. No sabía exactamente qué hacer, no podía dejarla abandonada a su merced a mitad de la nada, pero tampoco estaba seguro de si llevarla a mi casa. No tuve una idea exacta de lo que posiblemente podría pasar, pero la segunda opción era la más apropiada en este caso, así que la con pasos inseguros camine cargándola por en medio de la oscuridad. Su tenue luz iluminaba mi sendero, así que no tuve que usar la linterna. Me tarde casi una hora en llegar  a mi domicilio, el viaje fue más largo esta vez pero ya que estuvimos en los dos en mi casa, opte por llevarla a mi dormitorio, el único lugar realmente privado en mi solitaria residencia.

Una vez estando en mi cuarto, la recosté sobre mi cama. Busque sabanas y cobijas en el armario, y la cubrí para que no siguiera semidesnuda. Me senté, la observe y me quede pensando que era lo que esto significaba. No sabía con precisión si esto era muy común o si la historia tenía registros de estos acontecimientos, así que recurrí a la fuente de información más basta que tenia a la mano, la Internet. Encendí mi PC y abrí el navegador; tecleé en el buscador la frase "estrellas caídas" y un sin fin de artículos aparecieron enlistados. Abrí uno que otro, pero todos eran sobre datos astronómicos y sucesos importantes, nada relevante a mi situación, así que volvía a teclear pero esta vez cambie el termino por el siguiente: "Estrellas fugaces caídas". Esta vez solo me aparecieron 30 artículos, de igual manera la mayoría eran de datos astronómicos e investigaciones, pero hubo uno en particular que me llamo la atención, uno que decía en el titulo "leyenda de Tähdenlento". Era muy extraño, porque no escribí esto, así que sin más espera lo abrí y una vez que leí su contenido todo comenzó a tener sentido. En resumen el artículo de leyenda decía así:

" ... Hacia muchas eras, la diosa Kuu se enamoro de un celeste guerrero llamado Tähtisumu, pero el amor de la diosa Kuu nunca fue correspondido por el apreciable guerrero de los cielos, lo cual hizo crecer en Kuu el desprecio por aquel dominante de las fuerzas del espacio y un odio autentico la hizo cobrarse venganza en un futuro. Sucedió que una ocasión, Täthisumu conoció a una bella dama llamada Tähdelento. Ella era tan hermosa que cautivo el corazón de Täthisumu, pero el amor que crecía dentro de cada uno de ellos estaba tan prohibido y restringido, ya que Tähdelento era la prometida del dios Aurinko. El más poderoso de todos los dioses, y su en su poder sabia de los sentimientos impuros de su futura esposa. Sucedió que un día, Tähdelento y Täthisumu arreglaron encontrarse y escapar de la fuerza posesiva de Aurinko, pero tal noticia llego a los oídos de Kuu y fue esta la oportunidad de su venganza hacia Täthisumu. Kuu acudió a Aurinko y le conto todo el plan de los amantes estelares, al oír tales acusaciones Aurinko se encendió aún más en su furia y su enojo se transformo en ira. Aurinko busco a los dos amantes por todo el universo, pero ellos ya habían escapado de sus garras. Corrieron hasta los confines de lo desconocido y se refugiaron en las tierras de Galaxy. Ahí vivieron un Amor tan puro, tan autentico, que los habitantes de Galaxy sintieron envidia de su felicidad y los aliados de Kuu acudieron a ella para advertirle del paradero de sus enemigos. Kuu de nuevo se presento ante Aurinko y juntos planearon una de las peores desdichas para ambos amantes. En su frenesí de odio y envidia, los dos dioses decidieron acudir a Galaxy y de una vez por todas separar a los amantes del universo. Kuu se disfrazo de una vieja desamparada y se presento ante Täthisumu por ayuda, cuando él estaba separado de su amada. Aurinko tomo la forma de un niño perdido y con su inocente mascara engaño a la benévola Tähdelento, la llevo a las fronteras de Galaxy y una vez estando solos la maldijo a vagar por el universo, la expulso de la tierra santa y la confino a un cuerpo de mortal en un mundo que desconocido. Tähdelento suele aparecer ante los hombres desde entonces, cayendo desde los cielos y tomando la forma de una bella y joven dama. Täthisumu por su parte, perdió la razón, busco por todo el universo a su amada que ya no estaba con él, se perdió en su amargura y juro desde entonces acoger a toda aquella estrella perdida que necesitara de su protección, ya que no pudo proteger a su estrella con el suficiente amor. Dejándola perecer en la desgracia del mundo del mortal... "

Una vez que termine de leer el artículo, la realidad se rebeló ante mí. Lo que había pasado tenía una razón, una historia y era real. Ante mi estaba una estrella caída, una dama perdida. Ante mi estaba el producto de una batalla de eras pasadas, el amor que no pudo ser y el compromiso del cual ahora he tomado parte. Proteger a la estrella perdida, proteger al ser inocente, proteger a Tähdelento.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Quatar. Descubriendo la Quinta Dimensión.

Asombro, maravilla. MAGIA.

Me sentía a reventar de emoción, vivía dentro del sueño de un sueño. Muchas cosas se me hacían tan familiares y otras tan extrañas. Me sentía mas que identificado con lo que vivía en este momento. Es como si siempre hubiera conocido este plano del universo, pero como siempre me sucedía, desconocía la capacidad de mi propia mente y dudaba de mi memoria infinidad de veces.

Me levante del césped de color verde intenso; un color tan psicodelico, tan fuerte, que las pequeñas hojas de césped parecían laminas de luces de neón que se ondeaban con el aire que se sentía vivo en toda la atmósfera del lugar. El enigmático ser que me extendía la mano era tan familiar a la raza humana, a mi raza; cabellos largos y de color cobrizo, piel dorada y ojos grandes de un intenso color aceituna, un poco rasgados y con fuertes músculos bien delineados en todo su cuerpo. Su voz ronca y acentuada me hablaba con gran entusiasmo. Su estatura es mas alta que la mía, yo mido 1.70 metros, y mi cabeza apenas llegaba a sus hombros. Por pura lógica supe que media al menos 2.20 metros, era inmensamente alto, mas alto que yo claro, pero a lado de los muchos seres que lo rodeaban y que nos observaban curiosamente, su altura era tan común como lo era la mía en mi mundo.

-Espero tu viaje haya sido lo menos turbulento posible, Blandir.
No tenia la mas mínima idea del porque él sabia mi nombre, era tan extraño porque jamas en mi vida lo había visto, ni siquiera lo recuerdo de mis mas locos y memorables sueños. En definitiva era extraño que lo supiera, pero no le hice esa pregunta crucial al momento.
- No fue del todo tranquilo, pero estuvo bien. Gracias ....
- Voltron. Me llamo Voltron, soy un Zagit.
Un "Zagit". ¡Que diablos es un Zagit!, me lo decía como si tubería el mas alto conocimiento de ellos mismos, como hubiera yo estudiado una enciclopedia de seres extraños. Una sonrisa de ignorancia plena se surco a lo largo de mis labios, y con una mirada curiosa le dije "mucho gusto Voltron, gracias por recibirme."
-Eres el elegido Blandir, hacia ya muchos soles que los señores del tiempo y el espacio determinaban un elegido para conocer este nuevo mundo. De verdad, hacia ya muuuuuuuchos soles que nadie lograba ver los portales Violeta de Quatar.
-Me siento muy alagado de poder parecer merecedor ante tus reyes de poder estar maqui.
-¡Oh, no! Lo señores del tiempo y el espacio no son nuestros reyes. En Quatar no existen tales cosas, como en Viuta, aquí cada ser es dueño y gobernante de su propio ser, siempre y cuando cada uno se respete a si mismo y respete la vida de los demas. Nuestro estilo de vida se basa en el derecho de libertad y no de gobierno, como los mundos de Viuta suelen manejar sus asuntos. Aquí todos viven la vida que desean sin perjudicar a nadie mas.
-Es maravilloso. Pero mas maravillosos seria conocer tu mundo mas de cerca, Voltron.
-No se diga mas, ven conmigo a descubrí las maravillas de la Quinta Dimensión.

Así, salimos de aquel lugar hermoso donde aparecí, pero era mas que extraño, fue como si todo hubiera estado extrañamente preparado. Aparecí en medio de un lugar que no conocía, y al parecer los seres o personas que ahí estaban se vieron sorprendidos por mi repentina llegada, a excepción de aquel humanoide dorado que esperaba por mi a mitad de un campo de luces Neón.

Voltron me llevo a lugares inimaginables, caminos por entre valles de colores asombrosos. Conocí nuevas sabores en comidas que a la vista parecían joyas y piedras preciosas. Interactúa con criaturas que eran mas extrañas que los animales del fondo marino y descubrí nuevos elementos en objetos tan insignificantes como una simple roca negra.

Permaneci tres días explorando nuevos mares y descubriendo cosas nuevas en ambientes desconocidos para mi. Pude sentir de cerca el alientos de animales tan intimidantes, pero que en realidad eran tan mansos que engañaban al mas alto conocedor. Interactué con personas que mi vista no podía distinguir, seres de la primera dimensión. Vi y escuche a criaturas que no tenían sombra y percibí aromas que en mi mundo eran tan comunes, por dar un ejemplo, como el aroma del pollo recien asado, o las fresas recien cortadas; o el aroma de un Vino añejo recien descorchado. Sentí en mi piel aliento del nuevo viento, mis cabellos ondular al ritmo del aire y mis ojos apreciar nuevas lunas y estrellas aun no descubiertas por los hombres. Fueron los días mas extraordinarios que pude vivir en compañía de un ser que no podía comprender, pero que era tan singularmnete bello que si no lo aceptaba en mi ser, seria un hipocrita con mi propia razón.

Asi llego el cuarto dia de mi arribo a Quatar, de mi visita guida a traves de los vastos mundos de diferente magnitudes en esta dimension. Todo iba perfecto, todo era hermoso y asombroso a la vez. Todo era Bueno y lo mas fantastico; TODO ERA REAL. No se como explicar con presicion lo siguiente, quizá solo fue una coincidencia del destino, o un plan macabro que solo esperaba el momento preciso para destilar sus muchos males y lanzar sus golpes en todo el entorno.

Era de tarde cuando todo comenzo en Düilia, una ciudad capital en el mundo de Büntors. Estaba yo con Voltron, caminando y descubriendo este mundo totalmente diferente. Aqui, los seres que lo habitan se hacen llamar Vanäks. Son tan simples, pero igualmente enigmaticos. Te recuerdan a puqueños puerco espines que se transportan o se materializan en dos diferentes dimensiones, Viuta y Sucta. Estas dimensiones conviven en armonia en este plano del espacio y sus habitantes pueden acceder a cada una de manera albitraria y transportarse en ella a su merced. Recuerdo como vi a una familia de estos Vanäks plasmarse en una pared de algun material blanco, completametne liso; mientras los Vanäks que se imrpimian en ella y le daban vida al plano en blanco puro, mientras se dibujaban como auntenticas pinturas vividas y reales; salian de aquel espacio plano y se incorporaban en cuerpo entero al ambiente de cuatro dimensiones. Es el espactaculo mas extraño y cautivante que jamas en mi vida hubiera imaginado exisitiera. Seres que se plasmaban como cosas que nunca alguien creeria fueran posibles.

Nos encontrabamos Voltron y yo admirando este show de materializacion pura, cuando un estruendo tan hiriente me hizo tapar los oidos de forma acelerada, mientras que Voltron sacaba de su misteriosa vestimenta color verde y marron una muy afilada espada que surcaba por los aires en formda de amenaza. Alzé la mirada y mi dolor era evidente, me zumbaban los oidos como si mil moscas juguetearan en ellos ; pero lo que vi a continuación, me olvidar casi de inmediato mi propia agonia y preocuparme mas por mi destino en este mundo.

Una luz verde salia del mar que nos rodeaba en aquella ciudad, era una luz bastante espelusnante y muy angustiosa. Despues de aquel destello verdoso, una inmensa nube negra comenzo a brotar de las aguas azules electro de Büntors. La sensacion de miedo dominaba toda la atmosfera y el terror de los Vanäks se fue impregnando aceleradamente en todo el ambiente. Las paredes blancas comenzaban a tornarnse negras, como si fueran una forma o una puerta de escape de este desastre. La nube comenzo a tomar forma, en ella pude ver muchas figuras que en mi mundo son adoradas como deidades o dioses en distintas denominaciones religiosas. Pude ver la silueta de una estatua que yo conosco como Buda, al trompudo dios Ganesha de los Hindus, Dragones extraños y ojones que serpenteaban sus colas mientras desaparecian en un polvo negro y apagadol, y finalmente aquella masa de polvo y gases teticros y oscruso se transformo en un ser demoniaco y horrible. Una capa tan larga como cortinas de un teatro se arrastraban tras su paso. Su rostro era cubierto por una gran capucha que solo dejaba ver su risa palida y mezquina. Sus manos eran cubiertas por grandes telas rasgadas bajo un velo gris, y su voz; una voz que me dejo paralizado de terror, era tan penetrante y tan dominante que todo mi cuerpo sintio un choque de electrones que me hicieron temblar las piernas y sudar las manos.

Mientras yo me quedaba ahi parado como un completo idiota, escuche la voz de Voltron que me gritaba y me decia que reaccionara, pero estaba tan asustado que no pude controlar mis extremidades y mi mente simplemetne suprimia las ordenes que escuchaba, Voltron corrio hacia mi y mientras me protegia con su brazo y su espada adornada con grabados que no entendia, aquella cosa camino hacia nosotros. No se porque supongo esto, pero aquel ser extraño y terrorifico venia por m,i o almenos eso parecia ser su mision, ya que no dejaba de apuntarme con sus huesudas manos blancas y sus uñas negras como la oscuridad.
-¿Que quieres aqui, maldito ser despreciable?
-Voltron, voltron. Viejo amigo. Una vez mas te tengo frente a mi protegiendo a otro insignificante mortal de Viutra. ¿Que acaso tus "señores" no han aprendido la leccion en todas estas eras? Ya van muchos humanos muertos por mi mano y aún asi ¿No sienten remordimiento por traerlos a este plano prohibido para ellos?
-Los expulsados de este univeros fueron tu y tus despreciables secuaces. Bien sabes que jamas podras ser uno de los "señores", y que tu maldicion nunca podra ser pagada, aún asi intentes exterminar a mis elegidos.
-¡JA JA JA JA, JA! Me rio de tu ignorancia, insignificante eterno. He viajado a Viutra infinidad de veces, he ocasionado calamidades y destruccion entre los humanos, pero tu bien sabes que mis poderes ahi son tan limitados que necesito volver a esta dimension que me aborrece, para acabar con aquellos que busco y podrian ser mi destrucción.ENTREGAME A TU ELEGIDO, o atente a las consecuecias en Düilia.

"Entregame a tu elegido", ciertamente se referia a mi. Eso no era dudale, pero mi miedo crecio al pensar que Voltron accederia a sus demandas para porteger Düilia, para poder salvar el mundo de los Vanäks. Vi como la capa de ese ser comenzo a elevarse del suelo, pero no de una forma normal, su inmensa capa negra parecia evaporarse y volverse polvo a la vez; mientras que el viento formaba algo asi como un remolino de escombros. Una rafaga de materiales comenzaron a levantarse y a despegarse de todos lados, un tornado de calamidades extremas estaba frente a nosotros, pero no nos afectaba de la misma manera. Voltron y yo permaneciamos estaticos en medio del huracan que nos rodeaba y las casas y paredes de los Vanäk se colapsaban y se elevaban hacia los cielos grises, mientras el demonio de la destrccuion se reia a carcajadas tan grotescas que mi estomago sintio asco al escucharlas.

-¡Detente, Grutcar! No sigas con esto, no conseguiras nada al destruir este lugar. ¡YA BASTA!
-Entregame a tu elegido y todo se acaba, Voltron.
-¡NO! Detente ahora mismo deminio despreciable.
-Intenta hacerme parar, eterno de la bondad.

Voltro me tomo del cuello de la playera y me lazon hacia atras, a una especie de cueva que se encontraba debajo de unas escaleras. Tomo firmemente su espada plateada y se lazon de un solo salto hacia Grutcar. En ese momento el tornado gigantesco se incremento aún mas, los rayos del sol de ese mundo se perdieron y todo quedo en tinieblas. Solo la luz azul de la esada de Voltron se distinguia entre la oscuridad plena, y los ojos fuego de Grutcar que perseguian fiel mente los movimientos de Voltron. Yo intentaba hacer algo, contactar a alguien mediante las paredes magicas, pero nada pasaba. No podia comunicarme y no pidoa acceder a ellas para escapar. Me encontraba buscando una puerta o algo, cuando entonces otros estruendo me hizo tapar mis orejas muy rapidamente. Un ejercito de seres que parecian muertos comenzo a asomarse en la distancia, como fantasmas que corrian por sobre los suelos. Habia de todos los tipos; grandes y pequeños, con piernas y sin ellas; alta y bajas. Pero todas tan horribles como su lider, tan espantosas como Glutcar. Unas aullaban como lobos, otros gruñian como bestias enfermas, algunos gritaban y daban lamentos de dolor, como cuando alguien es atravesado por una daga. Proyectaban un aura verdoso y grisaseo. Asuqueroso. Y su aroma recordaba a huevos podridos. Todos venian en direccion a Voltron. Casi me orino del miedo, el espanto hizo que mis ojos no se cerraran y que buscara en lugar mas secreto de entre la cueva. Estab a punto de alcanzar a Voltron, cuando su espada Plateada proyecto una luz tan azul que se hizo blanca por la potencia de su color, de inmediato aquellos seres malignos se derribaron y comenzaron a chillar, como si la luz los neutralizara. Grutcar, al igual que sus secuaces, callo rendido ante la luz de la espada y el tornado ceso de inmediato.

Sali de mi escondite y corri a la seguridad de la sombra de Voltron. Me tomo del brazo y con espada en mano recito unas palabras que no entendi. Un puente o un tunel de forma octagonal aparecio ante nuestra vista, solo ante la nuestra, y como si nos succionara aqulla puerta, fuimos jalados a trafez de ella y aparecimos de nuevo en el campo de pasto Neon donde llegue por primera vez.
Estaba impresionado, asustado, mudo y con miles de preguntas en la mente que no sabia ni por donde comenzar. Voltron me miro con cierta angustia y despues su semblante se relajo.
-¿Te encuentras bien Blandor?
-Si, estoy bien. Pero no se como explicar lo que acaba de sucedernos. ¿Que eran esas cosas Voltron?
-Se llaman Gülks. Son gardianes caidos, o como yo les digo, traidores ambiciosos. Alguna vez quisiern formar parte del Consejo de la Camara del Destino. Grutcar fue mi amgio una vez, pero su ambicion por ser uno de los Señores del Tiempo y el Espacio, corrompio su alma y lo maldijo en este universo y en los otros.
-Y ¿porque me quiera a mi, si nisiquiera lo conosco? ¡Jamas lo habia visto y sabia de mi existencia!
-Sabe de todos. Navega por las dimensiones, y en especial la tuya, en busca de aquellos que son elegidos para visitar Quatar. Tu eres su principal amenaza. Yo no puedo destruirlo, como eterno que soy mi propia condicion me lo impide, entre el y yo ninguno se puede destruir, solo podemos herirnos y debilitarnos. Pero tu, un ser de la Cuarta Dimension, un mortal de otro universo, puedes acabar con el si te lo propones, y como has visto el quiere tu cabeza en sus manos. Te quiere exterminar antes de que comprendas el poder del cual eres dueño y esa es la razón del porque estas tu aqui.

Tu eres la esperanza de este universo perfecto.

TU, ERES EL ELEGIDO QUE ACABARA CON EL MAL DE QUATAR.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Los Universos de la Quinta Dimensión

"Dicen que el mundo tiene varias dimensiones."

Muchos expertos mencionan que nuestra dimension es la cuarta que existe dentro de este universo sin limites; pero lo extraordinario de este realto es que, ademas de existir una dimension mas, la cual no todos conocen; es la que tiene las cosas mas raras y maravillosas que jamas nunca antes ha conocido.


Pero mi encuentro con esta zona desconocida, con este mundo nuevo; fue algo tan casual como encontrar una moneda en medio de la calle. Era un jueves de tarde, caminaba hacia casa de regreso de un pesado dia en la facultada de Filososfia de la Universidad de Kvotirgan, en Thursadet.
Me encontraba yo marchando a pasos desiguales por en medio de la banqueta marron que rodeaba todo nuestro conjunto habiitacional, tengo la costumbre de mirar siempre hacia abajo, por si acaso algun regalo del cielo se interponia en mi camino o algun objeto de valor tropezara contra mis tenis amarillos sin previa invitación.

La cosa fue de lo mas extraño y peculiar que me pudo haber pasado. Como les decia, caminaba sobre aquella cinta de concreto de color marron con la mirada hacia abajo, cuando a la lejania un sonido poco común capto mi atencion entre un monton de arbustos, árboles y malesa dentro de un predio valdio, sin nada mas que una casa a medio construir y sin nadie quien la habitara desde que tengo uso de razón. Un destello violeta surgio de entre la malesa color verde-kaki . Como era de esperarse, la curiosidad de gato malandro que me carasteriza aparecio tan rapido como mi mirada se dirigio a ese punto en medio de la selva de plantas silvestres. Camine enter espinos y plantas raras, que senti alergia de solo tocarlas por toda mi piel. La sombra que proyecataban los arboles de roble y almendros, mas la oscurdad ocasionada por tanta malesa, daban un aspecto lugubre a aquel terreno sin habitantes. Llegue hasta lo que parecia ser la puerta de aquella construción en ruinas, habia varias maderas extrañamente acomodadas en fila por todo el salon o cuarto o como se le pueda llamar a el espacio entre sombras.

La luz violeta que buscaba, ya no estaba visible ante mis ojos. Fue extraño, hacia un momento que era tan intensa que sobre salia de entre todo este monton de hierbas y ahora simplemente no aparecia ante mis ojos en el lugarn donde estoy seguro la vi. Mientras discutia conmigo mismo, una sensacion bastante extraña invadio mi cuerpo y absolutamente todos los vellos de mi nueca y la sensacion de escalofrio, invadieron mi espalda; me indicaban que algo se eoncontraba tras de mi, entonces vi mi sombre refeljada sobre la pared gris y sucia delante de mi, tras un umbral de color violeta intenso que me dejo pasmado. Voltie la mirada y efectivamente, una luz violeta, tan intenso que casi me dejo ciego, se ondeaba frente a mi. Se movia con ritmo y la luz se apagaba y encendia por milesimas de segundo y otra veces por un intervalo de dos a tres segundos, como si fuese una cortina que era movida por el viento.

Debo reconocer que senti miedo, mucho miedo y algo que pocas veces experimento. IGNORACIA. Ignoraba que sucedia en ese momento, en la facultada de Filosofia de la Universidad no nos preparan para enfrentar vortices o fantasmas viletas que aparecen de la nada en lugares abandonados a mitad del día. Tampoco nos dicen como reaccionar ante situaciones que realmente desconocemos y que son simplemente extrañas y sin la mas minima explicación lógica, lo cual sucedia justo en este momento frente a mis ojos que permanecian mas abiertos que una lata de atún recien destapada.

Mi cuerpo quedo tan rigido como una bagette de dos semanas. Duro como roca de rio. No estaba seguro de lo que vino a continuación, pero podria jurar que vi cuerpos, cuerpos de no se quien ni quienes moviendose a travez de aquel destello violeta. Mi temor creio cada vez mas y mis extremidades se dominaban a si mismas, ignoraban mis ordenes. En un intento desesperado de soltarme a correr, lance mi brazom hacia el panorama y dejando asi volar un anillo de hierro que se encontraba en mi dedo meñique. El anillo volo frente a mi y se incrusto en el destello violeta, casi en seguida la luz se intensifico a un nivel tan extremo que senti el calor de los rayos sobre mis brazos, mientras penetraban mis parpados cerrados, dejandome ligeramente ciego al abrir lo ojos. Pero cual fue mi sorpresa despues de haber ocurrido tan extraño acontecimiento, que cuando mis pupilas lograron reconocer de nuevo la luz, me encontraba yo entre tinieblas y sin nada mas que pasto seco y plantas venenosas rodeandome y amenazando con contragiarme de algun mal. El destello vileta habia desaparecido, y con el mi anillo de hierro. "NO FUE UN SUEÑO NI UNA ILUSION. FUE REAL. TODO FUE REAL." No dejaba de repetirme eso, mientras mi mente volvia a tomar control de mis extremidades. Apenas pude controlarme a mi mismo, sali del cuarto en ruinas casi a galope, sin importarme en lo mas minimo si la hiedra venenosa dejaba su recina maligna sobre mi.

Sali del terreno valdio, mi casa quedaba a tres calleas, asi que llegue en cuestion de segundoas a la prueta principal de mi residencia. Pertenesco a una familia con poder adquisitivo, asi que mi casa es bastante grande. Una puerta de dos metros de ancho adorna la entrada, con vitrales y madera de Caoba. Sin importarme lo hostentosa y magnifica que se via la puerta, de un tiron tan fuerte que casi rompe los vitrales, abri la casa y enter tan agitado que el aliento era algo que casi desaparecia de mi cuerpo. No habia nadie en mi enorme y lujosa casa en los suburvios, mi madre como es de costumbre, se va al salon de belleza a retocarse los cabellos de elote que se carga. Mi padre, casi nunca permanece en la casa, se la vive en su oficina pensando como hacerse mas rico y poder mantener este estilo de vida al cual ya estamos tan acostumbrados. Y yo... yo vivo en mi plena soledad. Acostumbro leer mucho, me encierro en mi cuerto la mayoria del tiempo. Estudio historia, leo cuentos fantasiosos y libros tan extraños que podrian decir que soy un demente al pensar que tales estudios sobre cosas que logicamente pueden ser ciertas, existieran en este plano. Pero, es eso mismo lo que llamo mi atencion y me permitio recobrar el aliento que tanto anehlaba, "existieran en este plano". Dentro de mi colección privada de obras literarias, atesoro muy celosamente un libro que con mucho trabajo y gran esfuerzo logre coseguir, buscando en paises con nombres tan raros que el mapa terraqueo simplemente ha decido ignorarlos y borrarlos de su lista. El libro que me ha hecho elevar la imaginacion y expandir mi conocimiento se llama "Alquimestia", un libro que relata historias sobre hombres que en su epoca, desearon conseguir cosas que son consideradas imposibles y prohibidas para la sociedad. Dentro de el, mencionan los "Universos de las Cnco Dimensiones".

El relato mencionaba clara y especificamente lo siguiente:

"El universo tan misterioso; lleno de vidas, formas y lugares distantes a los cuales el hombre común no ha llegado. Las dimensiones del inmenso Universo son cinco. Pourta; que es la dimension de los no visibles. Sucta; la dimension de los visibles, pero no palpables. Ducta; la dimension de los visibles, audibles e ilusionarios. Viuta; la dimension de lo Palpable, lo Audible, Lo Visible y lo Sensible. Nuestra dimension. Quatar; la quinta dimension. La dimension incomprendida, la dimension pura. Aquella donde todas las dimensiones se reunen para formar mundos nuevos, extraños y hermosos. La dimension de los sueños. Es aqui donde nuestras almas viajan por las noches para vivir un momento real, pero que percibimos como fantasia, y dejamos creer que es solo una reaccion mas de nuestra limitada capacidad mental.

Estas son la Cinco dimensiones en las que el Universo se divide. Las dimensiones que muy pocos hombres algun dia Conoceran."

Esto fue lo que recorde justo cuando un sonido estremecedor me distrajo. El maldito Siames de mi madre, que se paseaba por la cocina, tiró un tazón de ceramica, haciendo resonar toda la casa como si mil cristales se quebraran a la vez. Salte del susto, con decir que sai cai al suelo por intentar recuperar el equlibro. Camine hacia la cocina, y con pañuelo en mano; latigue al desgraciado animal pardo que solo me maullaba, mientras sus intensos ojos azules se abrian tanto que casi salian de sus orbitas.


Me dirijí a mi recamara, a mi biblioteca personal. Busque entre los libros y encontre el que deseaba. Mi libro de Relatos de Alquimistas e historias Fantasticas, aunque en lo personal estoy completamente seguro de que estos relatos son mas reales que ilusionistas. Repase las paginas hasta encontrar el pasaje que recorde y efectivamente, mis recuerdoes era precisos. El autor mencionada lo que mi memoria resalto cuando tuve aquel flashback en la entrada. Pero haiba algo mas, algo que ignoraba o que mas seguramente olvide recordar. El autor describir lo siguiente:

"La Quinta dimension; Quatar, interactua mas cerca de Viuta de lo que el hombre se imagina. Casualmente, nuestras acciones repercuten en esta dimensio y regularmente, vortices y puertas se abren ante nosotros de formas singulares y extrañas; deplegando luz violeta al aparecer en lugares reconditos, rodeados de sombras y vegetacion abundante, invitanto a aquellos elegidos que puedan conocer las maravillas que sus mundos ofrecen al ojo humano."


Esto desperto en mi toda la curiosidad que puedan imaginar. Tuve la oportunidad de conocer una dimension que ignoraba existiera, ya que mis ideas sobre el libro eran limitadas y pensaba que eran solo relatos de historias invetadas en la antiguedad del mundo; pero ahora mi panoraba cambiaba. Todo tenia un snetido, y mi deseo por volver a tener ese encuentro crecio de tal forma que simplemente se volvio una necesidad. Un impulso que tenia que dejar salir, una sensacion que tenia que saciar y algo que simplemente debia buscar con entusiamso para calmar mis ganas se poder ser.


Así pasaron dos semanas. Me dirijia a la Universidad caminando, con la esperanza de poder divisar en algun punto entre las sombras, el destello violeta que deseaba contemplar con añoranza; pero nada paso. Usaba mis tardes sin empleo, explorando casas avandonadas, cual vandalo de noche. Buscaba entre plantas y me arriesgaba sin consuelo a contagiarme la piel con el veneno de las hierbas venenosas que me rodeaban. Toda una rutina sin el minimo resultado. Un fracaso. Mis esperanzas de volver a tener frente a mi la puerta a lo desconocido, se desvanecian con el pasar de los dias, estaba a punto de dejar por la paz mi busqueda sin resultados cuando recorde algo que habia estado ignorando todo este tiempo; la frases "invitando a aquellos elegidos". La intrigante luz violeta solo aparecia ante aquellos que eran elegidos para cruzar la puerto a la Quinta dimension.

Mi esperanza regreso casi de inmediato a mi, aun podia volver a ver la puerta a lo desconocido, todo era cuetion de tiempo. Pero no paso demasiado para volver a tener la oportunidad ente mi de nuevo. Una tarde de Martes sucedio el evento, una vez mas.

El hartante gato de mi madre, como siempre, volvio a hacer sus desastres en la casa. Esta vez el muy estupido tiro toda la leche de su tazón, pero lo mas frustrante es que el desgraciado parecia hacerlo con intension y a proposito. Lo corri de la cocina, una vez mas; me dispuse a limpiar su desastre, el cual muy seguramente disfrutaba verme hacer desde la ventana. Me agache para sacar un pañuelo de la repisa que se contraba debajo del lavabo de la cocina, pero cual fue mi sorpresa, que ni un solo trapo viejo habia ahi. Camine gruñendo y quejandome hacia el sotano, el lugar que mas detestaba de toda mi solitaria casa. Nunca me gusto. Es humedo, oscuro, frio y sin color. Pero sobre todo, esta lleno de insectos que de verdad odio. Baje las escaleras con cierto cuidado, viendo a costados, los pies y arriba; inspeccionando que no hubiese presencia de el mas minomo bicho a mi alrededor. Llegue hasta el final y al alzar la mirada mi sueño anhelado aparecio frente a mi ojos. El destello violeta aparecio ante mi, una vez mas.

Sin pensarlo dos veces me acerque, era el momento que tanto habia esperado. Era una invitación a otro mundo, habia estado estudiando para este momento, preparandome y aqui estaba, justo frente a mi. Camine precavidamente y son una mirada de ilusion, lanze una moneda. De inmediato algo sorprendete sucedio. El pedazo de metal se transformo en algo que jamas habia visto antes, pude ver como se desintegraba elemente por elemento, se unia de nuevo; cambiaba a colores jamas antes vistos, se hacia liquido, gas y solido a la vez. Todo esto en una camara tan lenta ante mis ojos, que pude percibir cada detalle con presicion.

Me arme de valor y me aventure a mi destino. Extendi la mano y como si un resorte jalara mi cuerpo de una forma suave y ruda a la vez, fui siccionado por el umbral violeta. Mi mente se revolvio, pude ver mi cuerpo dividerse mientras aun permanecia con vida. Me vi desaparecer, aparecer, mezclarme y desintegrarme, cambiar a colores nuevos y al mismo tiempo quedar completamente invisible. Sentir sabores, temperaturas y sensaciones en todo el cuerpo; hasta que porfin volvi a ser yo de nuevo.

Sali del viaje y me encontraba postrado ante un campo de pasto verde intenso, abir lo ojos y el panorama de mi vista era unico. Un mundo extrañamente hermoso se alzaba fnrete a mi. Cada elemento era unico. Plantas amarillas, rosadas y azules. Agua teñida de colores verdes pero que a la vez parecian purpuras, azulesy rojas en otros lados. Animales o criaturas que... ¡que se yo!, seres que vivan, respiraban, que estaban ahi observandome con el mas autentico asombro que sus miradas podian reflejar. Eran extrañas a mi vista, y supongo que yo a las de ellas. Algunas se parecian a nosotros, otras definitivamente era peculiares, algunas mostruosas y otras demasiado bellas, de colores conocidos y desconocidos. Erea un mundo nuevo. Estaba contemplando todo a mi alrededor con tal asombro que mi mirada parecia la de un niño en una jugeuteria gigante, cuando un ser se me acerco y me extendio lo que parecia ser su mano; extendi la mia en son de amistad, pero no fue esto lo que llamo mi atención ante este ser extraño,lo que mas me sorprendio fue que al igual que yo hablaba, y su idioma era similar al mio. HABLABA MI IDIOMA. Quede maravillado de este nuevo descubrimiento y mi aombro fue mayo cuando sus labios dijieron las palabras que confirmaban mi teoria lunatica sobre de los elejidos que el libro de historias fantasiosas mencionanba:

¡Bienvenido a Quatar, la Quinta Dimension! ¡Bienvenido seas, Bandlir!