Navegando el universo, una estrella me dijo que no todo era perverso. *Jägare Stjärnor
jueves, 8 de agosto de 2013
No se si es la Luna en mi Cielo, o es la Noche en tu Mirada.
A veces en el declive del Crepúsculo, te veo aparecer delicada
tu silueta delgada y tu curva sonrisa
me saludan desde el cielo.
Eres toda belleza.
En la distancia, otros ojos miran el horizonte
buscan en él al amado capitán
que le de un sentido a su existencia
tal vez un sentido a sus vivencias.
En otro lugar, en la cima de una casa
una terraza aloja un observador.
Este, por su parte, solo quiere contemplar
a la Luna en su ciclo lunar.
De Luna Nueva a Luna Llena
de completa oscuridad
a repleta lucidez.
Sus compañeras son las estrellas.
En las orillas del mar, aquellos ojos siguen viendo al sol
dos finas lagrimas corren sus mejillas
y un llanto fino y delicado canta en su garganta.
Los recuerdos del pasado atormenta su memoria.
No sabe el porque no puede olvidar
ni siquiera sabe porque comenzó a sentir aquello que la atormenta.
Es como navegar en un mar sin fin.
Se siente perdida y sin ganas de vivir.
En la azotea, el soñador que admira a su Luna
se desintegra en su realidad.
Escapa de su vida y viaja hacia el espacio estelar.
No regresa nunca más.
La noche cae en el horizonte y la oscuridad llega con ella.
Las estrellas titilan y se ríen en el cielo.
Aquella alma que se lamenta las mira y sueña con estar a su lado.
Su sueño se vuelve realidad.
Escapa de su cuerpo y no regresa a él.
Se libera de esa cárcel terrenal.
Viaja al universo y se convierte en una joya más
del inmenso campo estelar.
La Luna acoge al joven almirante.
Lo adopta y lo vuelve su hijo.
El Hijo de la Luna:
Blanco como el mármol
bello como una perla
Eterno como un árbol
y su poder proviene de la selva.
En el cielo obscuro, la chica no llora más
su realidad es otra. Una nueva.
Ahora brilla como diamante
y se quema en la distancia.
El tiene la Luna en su cielo
y ella la Noche en su mirada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario