martes, 2 de abril de 2013

Una bella Balada.


Hubo en una ocasión dos luces estelares
que navegaban distantes en el basto universo
jamás se habían visto, y no se conocían ni de vista
eran tan diferente y tan parecidos al mismo tiempo

El destilaba una luz radiante y rojiza 
ella brillaba con una tenue capa de lúgubre brisa
suave y blanca, como sus manos y piernas
era bella, y hermosa se queda corto para su descripción
de cabellos negros y plata, con un destello que la hacia resplandecer
vestía la noche y los cometas eran sus amigos
cantaba en la oscuridad del universo y danzaba
en medio de la soledad

El, por otra parte, era fuerte y tosco
con imponente presencia y cuerpo que los hombres llaman
"de atleta"
de fuerte mentón y penetrante mirada
de cabello cobrizo y sonrisa arqueada
de manos firmes y grandes, con piernas potentes y grandes
dominaba una lanza y los asteroides eran sus acompañantes
él vestía el día,  lastimaba con su luz

Ambos eran hermosos, hechos el uno para él otro...

Y sucedió que en una ocasión, aquella dama blanca vago
más allá de sus rutinaria caminata...
camino y camino hacia ningún lado, fue de este a oeste
caminando, cantando en su recorrido
su voz era tan bella, tan suave y tan tierna.
Los planetas dormían a su paso y los cometas
corrían y danzaban a su alrededor

Ella llego a una tierra extraña. 
Habían muchas formas mágicas ahí
remolinos de fuego y torbellinos de hielo bailaban
en una sinfonía del caos
bolas de fuego saltaban por ahí y bloques de hielo flotaban en la nada
agua, viento y algo marrón y sin forma

La dama sintió cierta curiosidad, 
algo la llamaba hacia ese lugar
algo, que emitía sonidos con una vara
en medio de aquella fiesta de locura
la atraía hacia ese campo de rara hermosura

Música... del centro de aquella tormenta de fuego y hielo
salía música, pero no una como cualquiera que ella
hubiera escuchado antes. No.
Esta música era enérgica, vibrante y llena de una vida extraña
cálida y rítmica y con una brisa de vientos tibios al sentirla cerca.
Era bella, y a sus oídos algo completamente nuevo.

La dama comenzó a cantar al son de las notas de aquella flauta
de oro que sonaba cercana y distante a la vez
primero, su canto fue débil y casi un murmullo
pero conforme admiraba a quien tocaba y se dejaba
llevar por aquella música, su voz tomo fuerza
tanta fuerza, que aquel guerrero dorado dejó de tocar
para poder escuchar.

Cuando busco lo que emitía aquel sonido tan suave y hermoso
miro a todas partes, dio vueltas de un lado a otro
pero la danza de frío y calor que lo rodeaba
no lo dejaba ver nada.

Usos su oídos, para ver lo que no divisaba
y con su helada melodía, la dama blanca apareció ante sus ojos de fuego
saltando y bailando en la oscuridad distante
y a los ojos de aquel guerrero dorado, ella era
la criatura más delicada, más hermosa y mas deseada
se enamoró de ella
y ella, al ver aquellos ojos que reflejaban vivas brazas
supo que su corazón tenía un dueño.
LO AMO POR LA ETERNIDAD.

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